Jorge Mazariegos/Diario de Chiapas
La hora de la verdad ha llegado para la Selección Mexicana. Después de una destacada fase de grupos, el conjunto tricolor afrontará uno de sus mayores desafíos en la Copa del Mundo, cuando se mida a Inglaterra en los octavos de final, con el objetivo de mantener vivo el sueño mundialista y avanzar entre los ocho mejores del torneo.
México llega a este compromiso impulsado por el buen futbol mostrado en la primera ronda, donde combinó orden defensivo, intensidad y eficacia ofensiva para instalarse en la fase de eliminación directa. Ahora, el reto será superar a una selección inglesa que parte como una de las favoritas para levantar el título.
El equipo británico cuenta con una plantilla repleta de figuras que militan en las principales ligas de Europa y se caracteriza por su poder ofensivo, velocidad por las bandas y fortaleza en el juego aéreo. Sin embargo, el conjunto mexicano ha demostrado personalidad y capacidad para competir de tú a tú frente a rivales de jerarquía.
Para el Tricolor, la clave estará en mantener la solidez defensiva que lo ha caracterizado durante el torneo, controlar la posesión del balón y aprovechar los espacios que pueda dejar Inglaterra en su intento por imponer condiciones desde el inicio del encuentro.
El cuerpo técnico mexicano ha trabajado durante los últimos días en aspectos tácticos y en la recuperación física de sus futbolistas, consciente de que un partido de estas características exige máxima concentración durante los 90 minutos y, de ser necesario, en una eventual prórroga o tanda de penales.
Más allá del favoritismo que pueda recaer sobre Inglaterra, México buscará escribir un nuevo capítulo en su historia mundialista y demostrar que tiene argumentos suficientes para competir contra cualquiera. La ilusión de toda una afición acompaña al combinado nacional, que intentará dar un paso más hacia la conquista del sueño mundialista.
El encuentro promete ser uno de los más atractivos de los octavos de final, con dos selecciones de estilos distintos, pero con el mismo objetivo: mantenerse con vida en la Copa del Mundo y acercarse a la disputa por el campeonato.
Para México será una prueba de carácter, talento y personalidad. Noventa minutos —o más— separan al Tricolor de unos cuartos de final que representarían un logro de enorme trascendencia y una oportunidad para seguir haciendo historia en el escenario más importante del futbol mundial.










