Agencias

Diario de Chiapas

El título de la LaLiga española se decidirá el próximo sábado, 22 de mayo, a partir de las 18 horas (12:00 hora del este), en los partidos Real Valladolid-Atlético de Madrid y Real Madrid-Villarreal, de acuerdo con los horarios oficiales anunciados este lunes.

A falta de una jornada, el Atlético de Madrid aventaja en dos puntos al Real Madrid, tras sus victorias del domingo sobre Osasuna (2-1) y Athlétic de Bilbao (0-1), respectivamente, y ha quedado descartado el Barcelona, que perdió en el Camp Nou con el Celta de Vigo (1-2) y se ha situado a siete puntos del líder.

La trigésima octava y última jornada del campeonato español comenzará el viernes con el Levante-Cádiz (21.00 horas/19.00 GMT), pero todos los partidos con algo en juego han sido asignados al sábado, a las 18.00 horas.

Además de los dos partidos en los que se decide el título, el programa sabatino incluye los encuentros Celta-Real Betis, Eibar-Barcelona, Huesca-Valencia, Osasuna-Real Sociedad y Elche-Athletic.

Para cerrar la jornada, el domingo se jugarán los partidos Granada-Getafe (18.30/16.30 GMT) y Sevilla-Alavés (21.00/19.00 GMT).

El entrenador del Villarreal, Unai Emery, había solicitado que el partido contra el Real Madrid se jugara el sábado a fin de que su equipo tuviera un día más para preparar la final de la Europa League contra el Manchester United, que se juega el miércoles próximo en Gdansk.

“La prioridad es que lleguemos bien a ese final de Liga, lo entiendo, pero creo que si es posible deberían darnos la opción de llegar mejor a una final europea en la que vamos a defender al fútbol español”, explicó Emery este domingo.

El Barcelona ya no da por hecha la continuidad de Ronald Koeman y se remite a los próximos días, cuando está previsto un encuentro entre Joan Laporta y el entrenador holandés, para certificar su continuidad (cada hora que pasa más improbable) o el final de su etapa en el banquillo. Fuentes del club aseguraron que no ha existido hasta el momento ningún contacto con Xavi Hernández pero, a la vez, dejaron en el aire que este pudiera producirse próximamente.

Y, también, pendiente el club de saber si una nueva revolución, con un entrenador o con otro, afectaría en el vestuario como algunas voces ya reclaman sin disimulo. Una revolución que afectase, directamente, a las vacas sagradas e intocables de los últimos años.

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