El futuro de Yuki: oportunidad tardía

ZONA DE PITS

La maldición del segundo asiento de RB, que ya cobró otra víctima, Liam Lawson que bajó al equipo alterno de la escudería austriaca tras dos carreras

Daniel Sánchez
Diario de Chiapas
La historia de Liam Lawson en la Fórmula 1 fue breve pero intensa. Llegó como uno de esos talentos que Red Bull suele pulir con esmero, un joven que había dejado huella en la F3, la F2 y hasta en la competitiva Super Fórmula Japonesa. Su momento llegó en 2023, cuando Daniel Ricciardo se lesionó y AlphaTauri (ahora rebautizado como Racing Bulls) necesitaba un reemplazo. Lawson no decepcionó del todo: en Singapur logró un meritorio noveno puesto, suficiente para que los ojos de Helmut Marko se posaran en él con interés.
Cuando Sergio Pérez dejó Red Bull a finales de 2024, muchos pensaron que Yuki Tsunoda, con cuatro años en el equipo hermano, sería el elegido. Pero no. Marko, siempre implacable en sus decisiones, prefirió a Lawson. “Tiene más margen de crecimiento”, dijo entonces, como si Yuki, a pesar de su experiencia, ya hubiera alcanzado su techo. La decisión generó escepticismo, pero Red Bull siempre ha confiado en su instinto, por más frío que parezca.
Sin embargo, el sueño de Lawson se convirtió en pesadilla casi de inmediato. El RB21, un monoplaza diseñado casi exclusivamente para el estilo agresivo de Max Verstappen, resultó ser una bestia indomable para el neozelandés. En Australia, clasificó 18.º y terminó su carrera estrellándose contra las barreras. En China, fue el farolillo rojo en la clasificación sprint y apenas logró terminar 12º en la carrera principal, gracias a errores ajenos. Christian Horner, siempre diplomático, no pudo disimular su preocupación: “Es difícil ver a Liam luchar así”. Pero en Red Bull no hay lugar para la paciencia. Dos carreras bastaron para que la apuesta por Lawson se considerara un error.
Y ahí entró Yuki Tsunoda, el piloto que durante años había sido ignorado. Desde su llegada a la F1 en 2021, el japonés había mostrado destellos de velocidad, pero también inconsistencias. Sin embargo, en 2024, algo hizo clic. Superó a Lawson como compañero en Racing Bulls, demostrando una madurez que antes le faltaba. Cuando Red Bull lo dejó fuera de sus planes para 2025, muchos pensaron que su carrera en la estructura se había estancado. Pero Yuki no se rindió. En las primeras carreras de la temporada, mientras Lawson naufragaba, él brilló: quinto en Australia, ritmo sólido en China. Finalmente, Red Bull no tuvo más remedio que rectificar.
Ahora, Tsunoda enfrenta el desafío más grande de su vida. Debutará con Red Bull en Suzuka, un circuito técnico y emocional, ante su público. El RB21 no será fácil de dominar, pero Yuki al menos tiene algo que Lawson no: experiencia. Casi 100 carreras en la F1 le han enseñado a manejar la presión, a entender los caprichos de un coche complicado. Si logra adaptarse rápidamente, podría convertirse en el compañero que Verstappen nunca ha tenido. Pero si falla, será otro nombre en la larga lista de pilotos devorados por la maquinaria Red Bull.
El futuro de Yuki pende de un hilo. Red Bull no perdona, y menos cuando el campeonato de constructores está en juego. Pero esta vez, al menos, la oportunidad es suya. Después de años esperando, por fin tiene la chance de demostrar que merece estar entre los grandes. Solo el tiempo dirá si está a la altura.

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