ZONA DE PITS
McLaren despierta al fin, en una temporada que sigue sin tener un claro favorito en pista.
Daniel Sánchez/Diario de Chiapas
Lando Norris se llevó su primera victoria del año, y lo hizo de la manera menos esperada: dominando de principio a fin en Hungaroring después de que su propio compañero le arrebatara la punta en la segunda curva. Piastri se lanzó por dentro en la salida y aguantó la posición pese a las peticiones de Norris al muro para que McLaren lo dejara pasar; el equipo se mantuvo firme con sus reglas internas y dejó que la pista decidiera. Al final, decidió la estrategia: Norris se quedó más vueltas en pista, Piastri tocó al rezagado Sainz en su segunda parada, y ese instante bastó para que Norris recuperara el liderato neto y ya no lo soltara. Cuando el propio Piastri se retiró catorce vueltas antes del final por una falla de caja de cambios, cualquier duda que quedara sobre el ganador desapareció. Norris cruzó la meta con quince segundos de ventaja y fue sincero sobre lo que sintió: “probablemente fue de los mejores ritmos que he tenido en mi vida, el auto se sentía hermoso de manejar”.
Detrás de él, Verstappen protagonizó el resultado más extraño del domingo. El neerlandés se pasó todo el fin de semana quejándose de su Red Bull —problemas de amortiguación al inicio de la carrera, sobreviraje constante, degradación agresiva— y calificó la carrera como una de las más difíciles del año en términos de manejo. Aun así, se dio el lujo de un rebase contundente sobre Hamilton en la primera curva tras su parada, y heredó el segundo lugar cuando Piastri abandonó. Su reacción post-carrera lo resumió todo: “honestamente no sé cómo terminamos en el podio”.
Para Mercedes, Hungría fue un ejercicio de contención de daños más que de velocidad. Ferrari y McLaren tuvieron ritmo superior durante todo el fin de semana, y Antonelli, que salió desde el séptimo lugar por una sanción de tres posiciones en la parrilla, se dedicó a esquivar el caos ajeno para terminar tercero. No fue una actuación vistosa, pero fue suficiente para estirar su ventaja en el campeonato a 50 puntos, ahora con 219 unidades antes del parón de verano. Russell, en cambio, volvió a las andadas: un fallo de anti-stall en la salida lo mandó hasta el fondo del pelotón, y aunque remontó hasta el séptimo puesto, la frustración fue evidente cuando explicó que el motor “empezó a acelerar solo, sin responder al pedal”. Wolff, por su parte, estalló contra sus propios ingenieros por un tema de banderas azules mal gestionado durante la carrera.
Hamilton tampoco tuvo una tarde tranquila: una sanción de cinco segundos por exceso de velocidad en pit lane lo bajó del cuarto al quinto puesto, detrás de su propio compañero Leclerc, y salió molesto con la estrategia de Ferrari. Con Norris de vuelta en la conversación y Verstappen sobreviviendo más que compitiendo, el campeonato entra al receso veraniego con Antonelli cómodo en la cima, pero con Mercedes obligado a hacer tarea antes de que termine el verano.










