Incremento salarial fortalece el anhelo de un porvenir de bienestar 

En su lucha encarnizada contra las fuerzas del mal, los cuerpos policiacos de Chiapas están hoy de manteles largos, como lo hace una familia cuando le celebra y da las gracias por los primeros 40 días de nacido de su hijo o hija.

En este festejo hasta ahora con una ventaja por la mínima diferencia, si hablamos de futbol o si se refiere al béisbol, como un encuentro muy apretado, es lo que registra el combate que el gobierno que encabeza el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, está sosteniendo con los grupos delincuenciales que se habían apoderado de la tranquilidad de Chiapas.

Cierto es que el proceso apenas empieza y en éste, las fuerzas armadas estatales como las federales, aún esperan que haya una reacción para tratar de mostrar su poderío los líderes de estas agrupaciones que han sembrado el terror en la cotidianidad del chiapaneco.

Lo que no se niega es que, en estos 40 días de gobierno, la confianza en las autoridades chiapanecas está regresando paulatinamente. La festividad con una paz generalizada que registró el mes de diciembre es una prueba que los operativos en carreteras, centros turísticos y en las mismas ciudades y municipios importantes, aplicada a través de la policía que integran los operativos Pakal, es un ejemplo del trabajo emprendido.

Al momento no se tiene ninguna crítica de consideración de la labor que vienen realizando hombres y mujeres que integran los diversos cuerpos de élite de la Policía Estatal, del Ejército Mexicano, de la Guardia Nacional y de la Marina en la zona costera de la entidad.

En este parámetro, el gobierno federal ha comprometido corresponder con incentivos monetarios los salarios de los agentes, con el fin de que con ello se combata la corrupción, y que las alianzas que se hacían con los grupos delincuenciales, terminen.

El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha dicho que no importa cuánto dinero tenga que invertirse para enderezar lo torcido y en esa tesitura, el que haya cumplido con el anuncio que hizo el día que tomó posesión del cargo, el pasado 8 de diciembre, cuando prometió aumento de sueldo a los policías adscritos a la Secretaría de Seguridad del Pueblo, es sinónimo de que su lucha para que retornen las horas serenas a Chiapas, son una realidad.

El sueldo de los agentes incrementó el 40 por ciento, de acuerdo al comunicado oficial que emitió la Secretaría de Seguridad, y por las imágenes difundidas en las redes sociales, donde una mujer posa con su cheque que denota una gran diferencia en cuanto a la percepción salarial de la quincena pasada con la de este 15 de enero.

Significa esto que el compromiso del mandatario se ha cumplido, que su palabra empeñada aterrizó de manera satisfactoria contra todos los pronósticos, y ahora falta que la entrega de los policías en sus funciones sea transparente, honesta y comprometida con la justicia, con la defensa de la seguridad de los chiapanecos.

El incremento no sólo es nominal, en la cartera quincenal de cada hombre y mujer que tiene la responsabilidad de asumir la defensa de la soberanía de quienes habitamos en esta prodigiosa tierra, sino que se extiende a otros beneficios que tienen que ver con el desempeño de los agentes y de lo que la misma ley les asiste como prestaciones o prerrogativas.

En total son 7 mil 793 elementos operativos de la Secretaría de Seguridad que lucharán a brazo partido con su gobernador por erradicar el mal, y en este concepto, tiene mucha razón el gobernador cuando señala que la lucha para brindar paz y tranquilidad a Chiapas será exitosa “porque se tiene coraje, valentía, determinación y amor al pueblo, y porque las y los policías son los mejores hijos de Chiapas”.

Una frase que encierra lo que los agentes representan para la autoridad y que de hoy en adelante deben consagrarse con la ciudadanía, a quien deben defender y no sólo con las armas, sino en el respeto mutuo, en no convertirse más en protagonistas de hechos que avergüencen a la corporación.

También hay que darle la razón al gobernador cuando afirma que somos más los buenos los que quieren paz y progreso. El compromiso está hecho y es hacer de la Secretaría la institución del país mejor pagada.

Lo hemos dicho con insistencia, sólo hace falta que la autoridad se apriete el cinturón y ponga en sintonía a los que tienen cargos populares para que se aboquen a trabajar con disciplina y transparencia, que los actos de corrupción queden en el pasado. Ojalá que el incremento sea un aliciente para alimentar la fe en que muy pronto Chiapas será una entidad de paz, donde su gente, siempre caracterizada por empujar hacia adelante, se la crea que juntos podemos lograr esa comunión en la que ya no haya más balas que cieguen vidas y sí la esperanza ciega de que se avecina porvenir de bienestar.

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