Urgen medidas para cuidar el medio ambiente
El claro ejemplo de que la mayoría de las iniciativas que promulgan los diputados que integran las diferentes legislaturas en Chiapas son un mero referente histórico es la ley que se dictaminó para prohibir el uso de plásticos.
El mundo se está desvaneciendo por la mano del hombre sin necesidad de que haya guerras, pues las malas prácticas que generan la ambición imperialista son el común denominador y la forma más efectiva para hacer de los que tienen el poder, un globo terráqueo en decadencia.
En la actualidad el cambio climático es el mayor devastador de los pueblos ya construidos y éste no perdona a pobres o ricos, pues arrasa sin distinguir privilegios o condición social. Todos están expuestos a la que la naturaleza disponga.
En esa circunstancia, en todo el planeta se buscan salidas que aminoren el resquebrajamiento de las ciudades. Apenas en el pasado reciente se vio como ciudades importantes de España eran destruidas por un temporal atípico que causó muerte y desolación.
México ha padecido las secuelas del pésimo comportamiento humano y en este caso Acapulco, Guerrero, ha tenido un par de eventos “fuera de lo común” que han obligado a su pueblo a reorganizarse.
En Chiapas, en ese afán de tratar de resarcir los graves daños impuestos al medio ambiente, hace seis años, en plena pandemia del COVID, se aprobó la iniciativa que prohibía la utilización de plásticos, bolsas de hule, unicel y todo tipo de envoltura o producto que son contaminantes y contribuyen a la degradación del cambio climático.
¿Qué ha pasado? Nada, absolutamente nada. Ni la LXVII ni la LXVIII Legislatura tuvieron los arrestos para concretar el fin que perseguía esta iniciativa que quedó como un mero trámite, sin sustento ni consenso para aplicarse al pie de la letra.
Hoy seguimos viendo en la práctica que el uso de los plásticos no ha dejado de consumirse. Por doquier se ven botellas tiradas en la vía pública que van a parar a los afluentes, contaminándolos. En el caso de las bolsas ya ni se diga, menos de que hablemos del uso de unicel.
El empresariado hizo caso omiso a las disposiciones y hoy la cotidianidad continúa igual o peor, sólo bajo la falsa apreciación en las tiendas de autoservicio, donde se prohibió la entrega de bolsas, situación que le ayudó en su economía, pero que, en las entradas de estos consorcios, se permite la venta indiscriminada debido a que el consumidor no tiene el hábito de utilizar bolsas reciclables.
En seis años, el desperdicio o generación de basura plástica paso de 500 a 2 mil toneladas diarias, como consecuencia del aumento poblacional. Afortunadamente, y en este aspecto así hay que considerarlo, existen cientos de pepenadores que se dedican a sacar de los contenedores el pet que la ciudadanía incluye en sus bolsas de basura.
Significa ello que no ha servido de mucho los recipientes que las autoridades han colocado en los parques o lugares públicos estratégicos para almacenar el plástico.
Algo habrá que hacer porque no sólo el envase de refrescos pulula en el mercado como si fueran hormigas, sino toda clase de productos que se venden para todos los servicios que se utilizan en casa y que tardan hasta mil años, de acuerdo con especialistas, en degradarse.
Estamos en el límite para que se emprendan políticas públicas que mejoren el medio ambiente y no se trata sólo de reforestar zonas destruidas por el hombre, en su afán de buscar escenarios para la modernidad que se dice tener, sino de tener la infraestructura adecuada para el reciclaje y el manejo de residuos.
En México este sistema no lo hay, por lo que estamos predestinados a sufrir conforme pase el tiempo, los infortunios que la madre naturaleza nos responda ante tanta irresponsabilidad. No es posible, que, ante las maravillas de inventos tecnológicos, no haya cómo evitar que los desechos terminen en ríos y océanos, agravando la crisis ambiental.
Chiapas, insistimos, no sólo cojea en este rubro, también tiene un pésimo historial en cuanto al tratamiento de aguas negras, y, por tanto, la contaminación de los ríos debe ser la apuesta de este nuevo gobierno que no sólo debe pensar en combatir la inseguridad, sino darle una salida exitosa al cuidado del medio ambiente, pues éste, de no atenderse, será el que nos vaya aniquilando día a día, sin que haya la necesidad de hacer un solo disparo de bala.










