Optimismo descarado; deportación de 15 mil chiapanecos no es nada: Canaco
Ante el panorama nacional de desaliento que han provocado las políticas de Donald Trump, se quisiera tener el optimismo que algunos protagonistas de la vida política, comercial y social, tienen con respecto al futuro que les depara a los chiapanecos en caso de que vayan a ser deportados del territorio norteamericano.
Una situación por demás preocupante porque en la mayoría de los casos, en México no les podría ir mejor que estando en Estados Unidos, no porque no sean capaces de desempeñar tareas específicas, sino porque los que emigran se van para laborar en actividades primarias o para decirlo en términos reales, en funciones no calificadas.
La diferencia es que allá se paga mejor, comparando el valor del peso con el dólar, y, además, al no estar en tu tierra, se privan de muchos “lujos”, que, aunque quisieran, no pueden gozar ante las restricciones que se tienen propias en un país donde no se está regularizado.
Cierto es que es muy diferente a que te deporten, así como te agarran en la calle, como vil delincuente, sin nada encima, con los sueños truncados por un personaje xenofóbico que quiere pasar a la historia como el mejor presidente de los Estados Unidos, pero que, en realidad, sólo obliga al país a vivir en una tensión constante.
En este contexto, las declaraciones recientes de un personaje que tiene participación en la vida económica del Soconusco, no solo está en desuso, sino que no ayuda en nada para alentar a las familias que están preocupadas porque no sea uno de sus parientes los que vengan en camino para tierras chiapanecas.
Decir que la repatriación de 15 mil chiapanecos “no es nada” ni representará problema para la entidad, sí que es una declaración muy a la ligera que no contribuye a darle solución al drama que tendrán los deportados y sus familias.
Quizás porque a Jorge Zúñiga le alcanza lo que le pagan como presidente de la Canaco Tapachula no es un problema, pero para quienes están con el “Jesús” en la boca, para esas familias que van al día, que tienen sus esperanzas en quienes están internados en el país vecino del norte, a éstas si les ocupa qué pasará.
Quizás en su benevolencia el sector empresarial dará empleo a los deportados, que, a decir del presidente de la Canaco, son pocos si se dividen entre los 124 municipios que tiene como ubicación geográfica la entidad chiapaneca, pero no está considerando que muchos de estos hombres y mujeres que se aventuraron a salir del país, son de municipios indígenas o rurales, y quienes vendrán a engrosar el círculo de pobreza y marginación que se padece y por la que decidieron salir.
O no es grotesco y hasta de mal gusto escuchar declaraciones como la que vociferó Zúñiga: “En el caso de los chiapanecos que sean repatriados, ellos vendrán a Chiapas y lo más seguro es que se acomoden en primera instancia con sus familias, y estamos hablando de alrededor de 15 mil chiapanecos, que divididos entre 124 municipios que tiene nuestro estado, no es nada”.
Si reconoce que hay escasez de mano de obra en la zona del Soconusco, tendrá el sector empresarial la capacidad para apoyar cómo presume y contrate, que le gusta, a unas 500 personas de la zona, de esos 15 mil que estimó llegarían en el transcurso de los operativos que realiza el gobierno de los Estados Unidos.
Quisiéramos decir que estamos exagerando y que el líder de los comerciantes en Tapachula tiene mucha razón, pero la verdad que no cuadran los números ni las condiciones. Si la aportación de la Canaco o de su empresa, como hace creer, es dar empleo a sólo 7 personas, entonces qué jodido estamos pues entonces los otros 14 mil 993 hombre y mujeres que busquen en otro lado.
Además, por si no lo sabe, el 90 por ciento de los que ingresan a los Estados Unidos no están legales, de ahí su preocupación de que los manden de regreso.
Lo importante es actuar con mesura, que el protagonismo no nos gane y ubicar el problema en su justa dimensión, pues de lo que se trata no es dar falsas esperanzas a quien sabemos no las tiene, menos si viene desilusionado, empobrecido y avergonzado por haber fallado en su aventura de hacer vida en los Estados Unidos de Norteamérica.










