Las señales de la gobernanza

El escenario político y social de Chiapas no podría estar mejor a casi dos meses de la administración de Eduardo Ramírez Aguilar, el gobernador que se ha comprometido a regresar la paz social en el estado y a darle ese impulso al desarrollo económico que tanta falta nos hace.

Algunos dirán que lo que se dice es un espejismo porque se siguen presentando escenarios violentos en algunas zonas del estado, y efectivamente así es, pero no podemos engañarnos aceptando que la virulenta situación en la que nos encontrábamos de 2021 a 2024 se ha ido regularizando, tanto que la ciudadanía ha recobrado esa confianza en sus autoridades.

Hoy otros poderes reconocen que hubo abandono y apatía en años anteriores, que se dejaron de hacer cosas en el tema de la seguridad y producto de ello, los resultados fueron lamentables. Por lo menos eso es lo que dice el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del estado de Chiapas, Mario Guillén Guillén.

Ahora, la detención de presuntos malhechores, el aseguramiento y recuperación de auto reportados como robados, el decomiso de droga y hasta de servidores públicos, es una tarea que no se veía, que no se hacía.

La percepción de seguridad es otra, se nota en el “semblante” de la gente, su actitud es distinta a la vivida hasta principios del mes de diciembre pasado. Las señales de la gobernanza se ven en las giras del gobernador Eduardo Ramírez, en el acompañamiento que le brindan a su llegada en cada municipio, en cada comunidad.

La comunicación donde antes habían suspendido las corridas de transporte hoy trabaja con normalidad. Ahí están lo que hasta hace poco tiempo eran considerados focos rojos como Comalapa, Motozintla, Chicomuselo y La Frailesca.

Otro mensaje de que las cosas no van por mal camino es la detención de un segundo alcalde en la administración de Ramírez Aguilar. Primero fue Frontera Comalapa y ahora el de Bellavista. A ambos se les relacionada de estar involucrados con los grupos delincuenciales.

Y como complemento, no hay que dejar de pasar desapercibido el que la Auditoría Superior del Estado, esa que le permitió a José Uriel Estrada Martínez convertirse en un nuevo rico de Chiapas y hoy estar gozando la dicha de ser diputado local, -con fuero y con toda la confianza, dice, de que no le hará nada la ley-,  haya anunciado que se realizarán algo así como 203 auditorías en los municipios para fiscalizar y transparentar las cuentas públicas del 2024, y en la que por primera vez se contempla pasarle báscula a los sistemas DIF municipales.

Todo esto contribuye a que no sea causalidad que haya esa comunión entre el pueblo chiapaneco y su gobernador. La férrea convicción de Ramírez Aguilar de erradicar el mal le ha dado tantos momios a favor, muy por aparte de la confianza que tenían en él para cuando llegara al poder, que lo vemos en sus retos que lanza para competir en carreras pedestres improvisadas en plena subida de alguna calle, como se le vio en el municipio de Bejucal de Ocampo.

El mandatario se le vio contento, en absoluta comunión con el pueblo de este municipio, con quien disfrutaba lo asoleado del día justo cuando se dirigían a la sede del evento central y fue en ese momento que emprende una carrera con el nutrido grupo de pobladores que le acompañaron.

La pendiente fue difícil de subir, pero lo más representativo es que floreció en cada habitante de Bejucal de Ocampo la sonrisa a flor de piel en la que gusta la forma en que se comunica el gobernador con ello.

En el año de 1994, durante los 10 meses de gobierno de Javier López Moreno, la gente gustaba del carácter jovial que le impregnaba el entonces gobernador. Era esa su forma de convivir durante sus giras y al mismo tiempo una estrategia para aliviar las tensiones de vivir el resurgimiento de un grupo armado como lo fue el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, este movimiento guerrillero que, sin embargo, apenas pudo realizar unos cuantos disparos en los pocos días que duró la confrontación directa con las fuerzas armadas.             

Hoy los tiempos han cambiado. Las carreras que dan confianza ciudadana se mezclan entre los peligros a los que se enfrenta el gobierno, contra organizaciones que tienen nombre y apellido. Ahora que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar se echó la tan mencionada carrerita manda el mensaje de que la unidad se va fortaleciendo, de que la confianza en sus autoridades se está recuperando.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *