Campaña de desprestigio, la de la alcaldesa de Frontera

Dicen en el pueblo que no hagas cosas buenas que parezcan malas y bajo este concepto, a la presidenta del Concejo Municipal de Frontera Comalapa, alguien tiene que decirle que la campaña que ha emprendido para convencer a la gente a que salga a la calle a hacer deporte no está nada mal, pero con la salvedad, de que no lo haga acompañada de hombres armados.

Si la alcaldesa quiere presumir que en su municipio se esfumó la violencia, pues entonces qué necesidad de mostrar una faceta de miedo hacia el exterior.

Que alguien le explique que una campaña de activación física no necesariamente tiene que estar relacionada con la violencia o que mande el mensaje de que su región ya está en santa paz, fuera de peligro de los grupos criminales que tenían controlada la plaza. Al contrario, exhibe un escenario de miedo, de preocupación.

No cabe duda que hay personas que confunden la gimnasia con la magnesia o acaso se está mal al interpretar que Marli Trejo Posada, la presidenta del Concejo, haya emprendido una carrera pedestre acuerpada por varios elementos de la policía. Por donde quiera que se le vea el mensaje que trató de trasmitir no fue el correcto.

Su propuesta traspasó fronteras. Lo que posteó en sus redes de que salió a hacer ejercicio a lo largo de la calle principal del municipio fue retomado por medios nacionales y no le fue muy bien en los comentarios, tomando en cuenta que Frontera Comalapa es un municipio que estuvo con presencia de grupos delincuenciales, que sembraron el terror, que provocaron el desplazamiento de familias enteras y, además, que causaron luto y muchas lágrimas.

Hoy se habla sobre qué confianza puede haber para que se salga a las calles con un grupo de hombres armados que la secundan. La proyección, sin lugar a dudas, es contraria a un escenario de paz y de completa calma.

Y si nos vamos al otro extremo, el hecho significa que no hay confianza para andar libre y con tranquilidad por las calles del municipio fronterizo.

“Este domingo iniciamos el día con una gran activación física, recorriendo la Avenida Central junto con el Concejo Municipal y la Fuerza de Reacción Inmediata, promoviendo el deporte como un pilar fundamental para la salud y el bienestar de nuestra comunidad”, dijo en sus redes sociales la funcionaria municipal.

Esta acción no significa que se impulsen los espacios y actividades que fomenten hábitos saludables y fortalezcan la unión entre ciudadanos, como lo remarcó la presidenta. Al contrario, le manda el mensaje al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar que las cosas no están bien, que aún quedan resabios de que no ha cicatrizado la herida, y ello si lo estamos pensando con un tono de benevolencia.

Pero, no, las cosas no son así. No hay que infundir miedo o quién querrá salir a las calles de Frontera Comalapa a correr por sus calles o en su unidad deportiva si no tiene amigos o familia que la acompañe, y aparte, que lleve armas y que éstas sean con la suficiente capacidad de respuesta para defenderse ante cualquier incidente.

Además, la presidenta iba bajo el resguardo de varias patrullas de Seguridad Pública y arriba de éstas, varios elementos de la corporación.

La alcaldesa asumió el 12 de enero pasado, la titularidad de la alcaldía una vez que el edil interino, José Antonio Villatoro, fuera detenido por los delitos de corrupción y posibles nexos con el crimen organizado. A su vez, éste tomó la responsabilidad del cargo ante la desaparición del que fuera entonces alcalde electo, Aníbal Roblero, levantado por hombres armados cuando se encontraba en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en un local ubicado en la zona de Terán, al poniente sur de la capital.

Se podría entender la novatez de la alcaldesa, pero por lo menos debería aceptar consejos de sus funcionarios o asesores. Sopesar el impacto de esta acción no le afecta a la presidenta municipal, al contrario, la hizo famosa por si alguien no la conocía, pero el costo político se le enjareta el propio gobernador y a los titulares de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad del Pueblo, que han hecho malabares para tener en la sociedad una percepción de que la violencia e inseguridad ha quedado atrás.

Cuando la autoridad gubernamental aceptó reconocer que producto de su política para desterrar a los grupos de la delincuencia organizada tenía consigo la posibilidad de respuestas agresivas, nadie se imaginó que con esta carrera pedestre la alcaldesa echaría todo a perder, por lo menos en la proyección de percepción de seguridad.

Por lo menos una regañada marca llorarás debió haber llevado Marli, por lo que dudamos que siga pensando hacer campaña deportiva con un escuadrón.

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