Pobre Tuxtla, pobre Chiapas, con tronco de asesor forestal

Carlos Morales Vázquez, el personaje vividor de la política, logró su cometido: ser incluido en la nómina burocrática con tal de no estar fuera del presupuesto.

A simple vista, que bueno, porque han de saber que está necesitado, no le alcanzó ahorrar todo el dinero que se adjudicó cuando del erario público municipal mamó todo lo que estuvo a su alcance bajo el pretexto de que era necesario apoyar al candidato que se quedaría en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez para que le tapara sus trapacerías que hizo durante seis años que se mantuvo como alcalde.

Y sí, ya tiene chamba, en mala hora para todos aquellos que le han dicho en su cara que es un vil corrupto, un personaje sin escrúpulos, de pisotear al de enfrente con tal de conseguir lo que quiere.

Y de qué le servirá ahora presumir que es dentro de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) un promotor de desarrollo forestal. ¡Hágame usted el re canijo favor! No pues si así nos llevamos, tiene mucha razón la gente en haberse arrepentido de haber votado por la “continuidad” de la Cuarta transformación.

Si no se trata de seguir cavando hoyos que lleven al precipicio, sino de aprender de los errores y que éstos no se vuelvan a cometer. Pero, no, en Morena tienen vendados los ojos o por qué no decirlo, se hacen como si la virgen les hablara, al desestimar e ignorar los comentarios adversos que no solo en los cafés se comenta, sino que las redes sociales están que revientan por este tipo de trastadas que le mecen la cara a la ciudadanía, como si les dieran un par de cachetadas.

¿Qué nos deja como mensaje el reintegro que le dieron como premio a Carlos Morales Vázquez? Al pueblo tuxtleco, claro está, impotencia y se demuestra que a Morena y a quien le autorizó el nombramiento, le tiene sin cuidado lo que piense o diga la ciudadanía.

Pero, además, hay que ser precisos en algo, qué importa que el puesto sea de asesor forestal o de titular de la Conafor. Lo que no ha entendido la población es que al ex alcalde de Tuxtla le han dado la autorización para que haga del medio ambiente, de la deforestación, el negocio redondo no sólo para el coiteco, sino para quienes están alrededor de él.

En qué sentido se basa esta posición que pareciera una barbaridad, cuando en la práctica no lo es, pues en que Morales Vázquez se la sabe de pies y al derecho eso de sacar raja con todo lo que tiene que ver con el negocio forestal.

O no sabían que no quiso cerrar la empresa calera que se ubicaba en Chiapa de Corzo porque el negocio era muy bueno, pese a que la fábrica era la responsable de la mayoría de las enfermedades respiratorias que se generaban por la extracción de material pétreo en el Cañón del Sumidero.

De no haberse difundido en aquella ocasión que las paredes del cañón se estaban fracturando si se seguía triturando piedra que se extraía de la zona, hoy esta empresa seguiría haciendo de las suyas.

A Morales Vázquez se le recuerda su triste paso por la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural, al ex presidente municipal se le debe también la degradación del medio ambiente, que se aceleró sin que a él le preocupara en lo más mínimo

Sorprende la posición que le encontraron en la Conafor, ya que sólo ha demostrado ser un promotor de sus intereses, y de emplear la posición en el servicio público para aumentar su riqueza económica.

Qué hay con las denuncias en su contra por hacer negocios turbios con Veolia, antes proactiva; o los recursos que obtuvo por pagar asesorías legales cuando dentro del Ayuntamiento tiene un bufete jurídico, dinero que, por cierto, se obtuvo para financiar las campañas de Aquiles Espinosa García y de la hoy diputada Marcela Castillo.

Qué hay de sus nexos con el Cártel Inmobiliario, qué hay con esa política de transparencia que presumió la Cuarta Transformación. No hay nada, solo se confirma que el ciudadano es un cero a la izquierda para el partido en el poder.

A rezar porque de esta no se salva nadie. Pobre Chiapas, pobre Tuxtla, qué tanto se tiene que pagar para seguir teniendo remedos de funcionarios que hace como que sirven, pero que en realidad solo se incrustan al poder para saciar sus intereses personales y de la familia.

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