El estiaje pondrá a prueba la “eficaz” recolección de basura heredada por Carlos Morales
Un par de meses antes de que concluyera el gobierno municipal de Carlos Morales Vázquez, ante la finalización del negociazo que hiciera con Proactiva, primero, después Veolia, el problema de la recolección de la basura ya estaba en los límites de la “descomposición social”, en el sentido de que el servicio se hacía a medias, dejando una ciudad sucia, con escenarios denigrantes a los que tuvo que resolver la autoridad municipal actual.
A inicios de la semana, Diario Media Group publicó un amplio trabajo sobre el programa que implementó el ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez desde el año 2018, el cual, a pesar de que inició con el fraude de Carlos Morales de adquirir cientos de contenedores de basura a sobreprecio, por cuya acción no fue objeto de ninguna amonestación, menos de una investigación penal, el servicio decayó por la sencilla razón de que al perder Carlos la elección municipal interna en Morena, con Aquiles Espinosa, los acuerdos mutuos con Veolia se desvanecieron estrepitosamente.
Cierto es que la Auditoría Superior del Estado mantiene una investigación por la licitación directa millonaria que otorgó el ex presidente del Ayuntamiento de Tuxtla Carlos Morales a Veolia, pero esta se encuentra engavetada.
Tan empoderado estaba Carlos Morales que obligó al dueño del predio San Martín Mujular, Héctor Montesinos Cano, a exiliarse fuera del estado, debido a las amenazas recibidas por denunciar la contaminación por lixiviados que arrojaba el deposito de basura que se ubica en la zona sur poniente de la ciudad.
El contrato que firmó el ex edil termina en el 2026, pero desde hace meses que el desinterés de Veolia es evidente por toda la ciudad para recoger los desechos. La ciudad está sucia y como dicen en el pueblo, está tan puerca que pareciera que es el vil reflejo de cómo es la imagen del ex munícipe.
El tiempo ha puesto al descubierto que el discurso de quienes antecedieron a Morales Vázquez en el poder, fue un simple argumento para ganar votos, pues el compromiso de terminar con la hegemonía de Proactiva o Veolia, fue un compromiso que hicieran personajes como Juan Sabines Guerrero, María del Rosario Pariente Gavito, Jaime Valls, Flor de María Coello Trejo, Yassir Vázquez, Felipe Granda, Samuel Toledo y Fernando Castellanos, y nunca se cumplió.
Está claro que la actual administración municipal no quiere exigirle a Veolia que sea eficiente, su desempeño deja mucho que desear, y por tanto, lo mínimo que debe hacer es cumplir con eficacia con el contrato que se tiene con el ayuntamiento, y no dejar que se hagan montañas de basura en las colonias ante la opacidad de la empresa recolectora de basura.
Para ello, el Ayuntamiento está en todo su derecho de exigirle, que desquite la millonada de pesos que se embolsaban tanto el ex alcalde como los directivos de la empresa.
Pese a estos problemas, la capital chiapaneca debe ser un ejemplo de la importancia del tratamiento adecuado de la recolección de basura, minimizar su impacto ambiental y promover la sostenibilidad.
Las quejas como la de Montesinos está en varias zonas de la ciudad, donde prevalece la contaminación del suelo y del agua, debido a que la basura no tratada puede filtrarse en el suelo y contaminar las fuentes de agua.
La autoridad fue omisa para tomar en cuenta la generación de gases de efecto invernadero, la descomposición de la basura orgánica puede producir gases de efecto invernadero, como el metano y el dióxido de carbono, y por si fuera poco, genera problemas de salud pública.
Hoy está comprobado que la clasificación y separación de la basura está fallando, pues ni tantito se asoma que sea separada la basura en categorías diferentes, como orgánica, inorgánica, reciclable y no reciclable.
En esta próxima temporada de estiaje, se verá el verdadero problema que ha heredado Carlos Morales, a quien, pese a su gobierno desfachatado, sigue recibiendo el apoyo de manos extrañas que lo premian como un político de altura, cuando en realidad su accionar no va más allá de un hombre que desdeñó el apoyo del pueblo tuxtleco a quien pagó con la obtención de buenos negocios personales.










