Tania, la joven que perdió todo tras caída de infraestructura de parada de colectivo

Duele la politiquería, duele que una tragedia se polarice y no se acepten de entrada, responsabilidades, y contrario a ello, se inicie una embestida de acusaciones para intentar deslindarse, pero duele aún más, que nadie se inmute porque la tragedia se llevó a una jovencita llena de ilusiones.

Truncar una vida de sopetón, sin disfrutar de la vida, sea ésta con amargura, con tropiezos o con lujos de por medio, es doloroso porque si de por sí se tiene una vida efímera, que el destino, la suerte, Dios o quien usted quiera llamar o responsabilizar, nos la corte de tajo, eso sí que es desgarrador.

El jueves negro, cuando el magisterio llevaba dos días de paro nacional en la plancha del Parque Central, sobrevino el hecho fatal. La estructura metálica de la parada que se ubica frente a la Catedral San Marcos, en la Calle Central, colapsó, cayó y mató a dos mujeres y tres hombres resultaron lesionados.

En las imágenes que circularon en redes sociales se aprecia cómo varios lazos estaban amarrados del techo que daba sombra al inmueble que fungía como parada de las unidades del transporte público en la modalidad de colectivos.

Además, durante el día, importantes ráfagas de viento surcaban el espacio. Las autoridades meteorológicas habían dado a conocer un día antes sobre la posibilidad de que el fenómeno pudiera causar algún incidente si no se tomaban las previsiones del caso.

En la historia de los movimientos sociales y políticos emprendidos por el magisterio federal ya se habían presentado hechos donde algún maestro hubiese perdido la vida, y como lo dijo el dirigente nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección 7, Isael González, son parte de la lucha sindical este tipo de acontecimientos.

Sin embargo, a la salida de la reunión que el gremio magisterial sostuvo con las autoridades de la Secretaría de Educación Pública, aún sin tener el parte oficial, adelantó que la responsabilidad de las muertes y las lesiones de las personas que adujo desde el inicio eran maestras y maestros en paro, correspondía al Ayuntamiento Tuxtleco por no darle mantenimiento a la infraestructura colapsada.

Hacer una declaración de esta naturaleza es a todas luces, irrespetuosa y falta de responsabilidad, no porque culpe a alguien en especial, sino porque no se pueden hacer juicios a la ligera, sobre todo, cuando se es un dirigente que mueve masas humanas y por lo mismo, puede avivar, sin proponérselo, reacciones que no tengan nada que ver con la civilidad.

La dirección de Protección Civil del Ayuntamiento capitalino, en respuesta inmediata, hizo circular un video donde explican a detalle la causa del colapso y muestra imágenes de cómo las carpas de los maestros en plantón, está amarradas a las estructuras metálicas que rodean el Parque Central, de los árboles y de cualquier otro objeto o estructura que les sirva de soporte.

La estructura cayó hacia el lado donde tenía los mecates o lazos con los que se sostenían sus casas de campaña y, dice PC, es la mejor prueba de que el viento y la tensión de los lazos provocaron que se viniera abajo.

Si fue un accidente eso lo debe determinar los peritajes, pero en realidad no hay nada que atender, explicar o justificar, porque si casi al mismo tiempo que se están firmando acuerdos entre magisterio y gobierno, se registraba el percance y aunque haya habido decesos mortales, la política de la negociación determinará que no hay culpa de nadie, bueno, sí, de la naturaleza.

En política no se puede echar por la borda un acuerdo que beneficiará a miles de maestros, y lo que procederá es que el que al final asumirá los platos rotos, o mejor dicho, los gastos totales de indemnización, será el gobierno estatal que ya dijo se compromete a asumió a atender a los deudos.

En este panorama, al final, lo que represente para la familia de Tania Guadalupe, la joven universitaria de la Unicach, que cursaba la carrera de enfermera, no tiene importancia, pues el expediente se cerrará y ni maestros ni municipio ni nadie será culpable. Responsabilicen a quien quieran, menos se intente sindicar a alguien en especial, pues en ese momento la rebelión se hará presente y eso no conviene.

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