El desinterés tiene sus consecuencias

Dicen que sobre advertencia no hay engaño y parece que a los mexicanos y chiapanecos le restamos importancia a la rendición de cuentas. Claro, no se habla de que sean alcaldes para no cumplir con la obligación de entregar con transparencia lo que se hace en un municipio. Para ello hay una dependencia que ahora creemos sí está haciendo bien las cosas y muy pronto tendrá que dar a conocer los resultados de las auditorías que está haciendo a los ayuntamientos que se fueron en septiembre pasado.

En este comportamiento, sabremos muy pronto la realidad a la forma en que se comportó el anterior auditor del estado, hoy convertido en diputado, usurpando territorio electoral indígena, Uriel Estrada Martínez.

Su silencio a la serie de acusaciones que se han difundido en diversos medios, incluido Diario Media Group, son un claro ejemplo de que le está dando tiempo al tiempo para ver si logra negociar sus “cuentas”.

En este escenario de las cuentas claras, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de Chiapas y el Servicio de Administración Tributario, el SAT a nivel nacional, han implementado una campaña mediática para hacerle llegar a los mexicanos en general, la importancia de cumplir con sus obligaciones fiscales y la responsabilidad de hacer las declaraciones que le marca la ley.

En Chiapas, este desinterés ya cobró varias vidas, laboralmente hablando, pues la institución que encabeza Ana Laura Romero Basurto, acaba de informar que 18 funcionarios públicos de tres dependencias causaron baja por no respetar los lineamientos que establece la ley en la materia.

Ahora sí que la política de cero corrupción está llegando a todos los niveles y si no se ponen duchos, lo más seguro es que habrá más hombres y mujeres que estarán sin chamba todo por el desinterés de cumplir con su obligación de presentar la Declaración Patrimonial Inicial.

Está claro que la sanción corresponde a la falta de compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, principios fundamentales en lo que han llamado la nueva era. Lo que habría que destacar es que las 18 personas apenas el 8 de diciembre pasado habían asumido su responsabilidad institucional

El mensaje es claro: no se permitirá que sean los propios servidores públicos los que vulneren la ley. En la Secretaría de Educación una persona dejó de trabajar por esta circunstancia; otro más en el Instituto de Capacitación y Vinculación Tecnológica del Estado de Chiapas y 16 del Colegio de Bachilleres de Chiapas.

Quizás podría pensarse que eran funcionarios “primerizos” y le restaron la importancia debida a la declaración patrimonial dentro del plazo establecido, el cual venció el 6 de febrero pasado. Ahora que como dice la secretaria Anticorrupción, los sindicados no hicieron caso a las “múltiples solicitudes, peticiones y requerimientos”, para cumplir con su obligación en tiempo y forma, lo que derivó en la aplicación de esta sanción.

El mensaje es claro, la transparencia y el ejemplo debe darse desde casa, pues si este gobierno se ha dado a la tarea de implementar con eficacia la política de cero corrupción debe iniciar desde el interior, desde los propios funcionarios que hoy están a la cabeza de un proyecto que encabeza el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, el cual se limita sencillamente a honrar la transparencia, la rendición de cuentas.

Es cierto que este tema nada tendría que ver con la aplicación de la justicia con la que se trabaja para tener un estado en paz y en orden, pero sí sé es exigente, no hay que mostrar cabos sueltos, menos cuando la autoridad ya te hizo la observación y al caer en desacato, pues no queda de otra que aplicar la ley en la materia.

Romero Basurto señala que el combate a la corrupción es una prioridad y no habrá tolerancia para quienes incumplan con las obligaciones que exige el servicio público. La verdad que es plausible y ojalá sea parejo, en todos los niveles.

Justo en el nivel federal, ante el cierre del periodo de presentación de la Declaración Anual de empresas, el próximo lunes 31 de marzo, el SAT dará oportunidad a las empresas para cumplir con esta obligación fiscal. Por tanto, no hay que echar en saco roto las indicaciones para no sufrir las consecuencias que ello implique.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *