Claudia da un manotazo de autoridad
El futbol como en la política, las venganzas se presentan tarde o temprano. Siempre habrá la oportunidad para que las afrentas en buen lead o con mano negra, tengan la posibilidad de revertirlas y en esta película parece que los atropellos y guerra sucia dentro del mismo partido Morena han sido parados de manera sutil y sin aspavientos por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien, con su declaración del martes, sin decir nombres, cayó bocas para mandar el mensaje de que “no estoy pintada, no me sobreestimen”.
Resulta que, desde hace dos semanas, en los medios nacionales se difundieron acciones que ha emprendido la senadora Andrea Chávez, con miras a posesionar su imagen rumbo a los comicios para la gubernatura del estado de Chihuahua para el 2027.
La exhibida ha acaparado los reflectores no porque no haya más personas que estén en esa dinámica, estos sí, de manera “silenciosa, sin reflectores”, sino porque hay de por medio anuncios espectaculares y publicidad digital, y principalmente una flota de unidades médicas que recorren Ciudad Juárez, Chihuahua, ofreciendo consultas gratuitas; las unidades pertenecen a FMedical, empresa ligada a Fernando Padilla Farfán, contratista cercano a Adán Augusto López, de acuerdo a lo que difundió la empresa de noticias digital Latinus.
Esto último ha sido el factor del barullo que ha ocasionado la difusión mediática del caso, por el conflicto de interés que ello representa, sustentado en que una legisladora no le alcanzaría el sueldo para gestionar el servicio de las unidades médicas con el monto promedio de 10 millones de pesos de inversión en los servicios que ofrece por mes.
La senadora se promociona con fotos y en videos, en donde se documentan los servicios de unidades médicas móviles con su imagen, que circulan en municipios de aquella entidad. El medio informativo señala que Chávez tiene una campaña de publicidad en redes sociales que tan solo en dos meses, enero y febrero de 2025, costó más de 250 mil pesos.
Una y otra vez Morena y la propia senadora rechazaron que sea una campaña anticipada, pero conforme han pasado los días y la información que ha salido en los medios confirman su relación con el empresario y éste con Adán Augusto López Hernández, la han orillado a reconocer que son servicios que lleva a las comunidades de su estado para “apoyar a los más necesitados”.
Para nadie es un secreto que la operación que un grupo de senadores “contrarios” a la presidenta de México hizo para echar abajo su propuesta de revertir el nepotismo electoral y la reelección a partir del 2027 para que empiece a aplicarse en el 2030, los tachó como el ala aliado al ex presidente de México.
Además, son los “gallos” que hoy esperan participar relevando a sus parientes consanguíneos en los puestos a las gubernaturas de Guerrero y Zacatecas o al de San Luis Potosí, donde el PVEM pidió mano para continuar con el legado.
La evidente campaña anticipada puso de nuevo en el ojo del huracán al partido Morena, por permitir estas sucias maniobras, tanto que la presidenta Sheinbaum, quién no tiene empatía con el grupo de Adán Augusto, dijo que enviaría una carta al Comité Ejecutivo Nacional de Morena para establecer las reglas y que nadie se adelante al proceso que tendrá lugar en el 2027.
Como para “medir el agua a los camotes”, la presidenta dijo que era una sugerencia de una militante bajo licencia de Morena, de ciertas reglas que tiene que poner el partido para que nadie se adelante a nada, «eso yo creo que es importante”.
En este sentido, quien no entienda el mensaje presidencial que dice que «la transformación del país que se viene construyendo antes del interés por arribar a puestos de poder”, entonces falta a su palabra y compromiso que se pregona a los cuatro vientos de que Morena debe dar el ejemplo en transparencia.
A la senadora no le quedó más que agachar la cabeza y decir que la presidenta tiene razón, lo que en términos llanos significa que sí andaba en precampaña y en ésta, todo lo que encerraba la promoción millonaria para su acceso al poder.
Lo que hizo la presidenta Claudia fue dar un claro manotazo de autoridad no contra la propia senadora, sino con aquellos morenistas que le han jugado su cabeza y que el martes les dio a entender que se “anden con más cuidado».










