La recuperación de las microcuencas es urgente

Continuando con la estrategia del Plan Hídrico Nacional, las acciones emprendidas por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en el cuidado del agua va en serio, con rigor y sin demora, ya que está consciente que este reto es una pieza para las futuras generaciones y el mañana de nuestro planeta.

En este sentido, en pasados días el mandatario estuvo en el ejido 30 de Noviembre de Villaflores, donde se realizaron trabajos de saneamiento, estando a la cabeza de estos, acompañado de los pobladores y autoridades ejidales.

La acción emprendida es parte de un conjunto de actividades que se realizarán en 33 municipios más, con el fin de que en pequeños espacios comience una tarea titánica, ya que el cuidado del agua no es un juego y recuperar esos pequeños ecosistemas representa un avance significativo.

Esto sin duda muestra la gran voluntad del mandatario para tomarse los retos en serio y que mejor manera que involucrarse con la comunidad, misma que no dudó en secundarlo para así abonar a una mancuerna entre instituciones y ciudadanía en beneficio mutuo.

Recordemos que en estas mismas líneas y en los reportajes, mencionamos la inmensa capacidad hídrica que Chiapas posee frente a los demás estados, eso sí, carente de una infraestructura para una mayor distribución.

Entonces, para las comunidades alejadas, las microcuencas junto con arroyos y mantos acuíferos subterráneos representan una de las pocas fuentes de acceso al vital líquido, por ello su cuidado permitirá su acceso, aunque sea limitado.

Desafortunadamente, estas microcuencas son por llamarlo así “un basurero” poco controlado para las industrias, municipios y los ganaderos, que poco o nada han hecho para cuidarlo; es más, empresas como Veolia y demás encargadas de la basura, han hecho de estas el vertedero de lixiviados, lo que ponen en peligro la disponibilidad del agua.

Es más, las actividades ganaderas y agrícolas para lograr este fin en beneficio del medio ambiente, deben ser, con toda la seriedad, ecoamigables y responsables con el uso del agua, ya que ambas actividades se sabe, requieren de grandes cantidades de agua para poder producir el alimento que la población necesita.

Retomando este tema de las devastaciones acuíferas por parte de las industrias, no podemos dejar pasar por alto los estragos generados por las granjas porcinas en Yucatán, mismas que ya pusieron en riesgo reservas de agua subterráneas, siendo un alto costo para el ecosistema de la Península.

Pero estas acciones no bastan con legislaciones, deben haber acciones contundentes, como la ya demostrada por el mandatorio, quien con su ejemplo dicta lo que las respectivas dependencias a cargo deben hacer.

Como bien dijo un legislador, “basta de simulaciones ambientales”, ya que los estragos ecoambientales ya están pasando factura y por las situaciones actuales del cambio climático, no hay que dar revés, estamos a tiempo, pero sin demoras en este compromiso para salvaguardar las reservas del agua.

Tampoco esta acción es responsabilidad única de los gobiernos, si la sociedad civil no actúa como lo han hecho algunas comunidades, nuestro futuro estará comprometido. Por ello debemos estar atentos acerca del futuro del agua, que según analistas podría ser una constante en los conflictos armados.

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