Los negocios con dosis de venganza del edil de Pijijiapan
El alcalde de Pijijiapan es una fichita, sin lugar a dudas. En los primeros nueve meses de su segunda administración, Carlos Alberto Albores Lima tiene el reproche general de su pueblo. Los atropellos que han sufrido ciudadanos demuestran que la orden del edil es sacar “paga” de donde sea para su bolsillo, ello porque no entrega recibos comprobatorios fiscales a las multas que realiza de manera irregular.
Dos hechos registrados en las últimas horas dan pie a que la orden del alcalde es “sangrar” todo lo que se pueda, así sea mediante la intimidación de los agentes municipales que realizan acciones fuera de la ley.
En estas páginas, Diario Media Group dio a conocer que integrantes la Unión de Tricicleros se puso a bachear las calles del municipio ante la negligencia del Ayuntamiento, que le corresponde tener y mantener una vía pública sin hoyos, es decir, pavimentada.
Esta noble acción, producto del hartazgo de cómo “lidera” su gestión Albores Lima, obligó a los ciudadanos a echarle montón a la rehabilitación de las calles. El haber sido exhibido, el alcalde hizo lo que mejor ha hecho en todos estos años en que ha estado al frente del municipio: despotricar, amedrentar, insultar y por si eso no bastara, meter a la cárcel a quienes considera sus adversarios para que sepan de primera mano “quién manda en el municipio”.
Eso lo vivió en carne propia Gilberto López Carbajal, líder triciclero del municipio, quien encabezó las obras que le corresponden al Ayuntamiento realizar, cuyo alcalde, en venganza, utilizó a los policías municipales para asechar el momento justo cuando el hijo del dirigente se dirigía a dejar en la esquina de su casa, una bolsa de basura.
En un video, denunció que el alcalde se toma como afrentas lo que el pueblo hace por su bien. Este mismo martes, la corresponsalía del Diario de Chiapas comprobó que tras ser llevado a la cárcel y pagar la multa, el hijo del líder triciclero no recibió el comprobante del pago, lo que en español significa que el Ayuntamiento no contabiliza el registro de las entradas económicas por “infracciones” comunitarias.
López Carvajal pidió el recibo y no se lo extendieron bajo el argumento de que las máquinas no están funcionando y para sorpresa de muchos, no hay personal en Tesorería que atienda estos inconvenientes, y para variar, el supuesto juez que recibió el cobro de la multa se hizo el occiso y se escabulló para no dar la cara.
Vaya clase de servidores públicos se tienen en estos municipios, que se dedican a estafar a la ciudadanía. Sólo habría que imaginarse qué hacen con quienes se pasan de copas y van deambulando hacia sus casas a altas horas de la noche. El gran negocio para el bolsillo de la policía, que seguramente se debe “mochar” con el alcalde, dada la denuncia que las infracciones no son motivo de rendición de cuentas.
La tarde del martes, otro caso resonó en las redes sociales. Una joven vendedora de ropa, al terminar su jornada, limpió su espacio y fue a dejar su bolsa con la basura a la esquina, donde ya había otros envoltorios con desechos.
De inmediato la Policía Municipal aplicó la orden de sancionar con multa. Pagó mil 100 pesos. En su cuenta de Facebook, Carmen Colmenares hizo una trasmisión de más de media hora para denunciar los atropellos de la Policía Municipal y del alcalde.
Reclama que en Pijijiapan no hay campanero que avise que pasará el carro de la basura, que se tiene que tener una bola de cristal para hacerla de adivino e ir a dejar la basura en la calle cuando está llegando el camión, pues el Ayuntamiento no tiene la capacidad económica para adquirir contenedores para resolver este problema para los ciudadanos.
Al alcalde le llueve sobre mojado y las denuncias no son de ahora, a lo largo de su periodo gubernamental ha sido evidenciado y ridiculizado en público por los atropellos cometidos y como respuesta, la venganza. Así lo vivió la odontóloga Ana Gabriela Martínez Hernández, contra quien el edil le inventó actos de deslealtad y corrupción.
De estos hay un sinnúmero que inundan las redes sociales, pero sería imposible abordar todos en este espacio, lo que sí es cierto es que la población está cansada de los negocios fraudulentos que lidera el alcalde, a quien le llaman “bola de queso”, porque intentó entrar al Racord Guinness, pero en menos de ocho días fue desbancado por Oaxaca.










