Incongruencias de los derechistas y conservadores con el Batman prehispánico

La aparición de Batman en 1939 a cargo de Bob Kane y Bill Finger, mientras se desarrollaban los estragos de la Gran Depresión y el auge de los regímenes racistas en Europa, demostró las grandes capacidades de las historietas para idealizar a un justiciero enmascarado en tiempos sombríos.

Durante casi 80 años de vida editorial, El Caballero de la Noche ha sufrido distintas reinterpretaciones, no sólo en la televisión, teatro y cine, sino en el mismo formato de historietas, donde al personaje sus guionistas y escritores le han asignado compromisos éticos, morales y políticos; estos últimos le han fincado aún más su reputación de figura idealista y heroica en la cultura pop.

Pasando por obras como “The Dark Knight Returns” de Frank Miller en los ochenta, misma donde el héroe encapotado lucha contra el gobierno de Ronald Reagan; y el otro cómic, “The Golde Streets of Gotham” en 2003, donde Batman es un obrero que lucha por las causas de la clase proletaria, y no el millonario que desde su privilegio combate el crimen (desigualdad que queda claro, su misma familia perpetuó en Ciudad Gótica).

En este sentido, Bruno Díaz (mote de Bruce Wayne en Latinoamérica) / Batman como personaje de ficción tiene múltiples adaptaciones y reinterpretaciones en la ficción; de hecho, en el editorial DC Cómics, para no desvirtuar el canon del personaje, se recurren a historias alternas que son nombradas como “Elseworld”; de ahí que los personajes ya conocidos se enfrenten a situaciones que los saquen de sus convencionalidades.

Basado en los ejemplos anteriores, la nueva cinta animada “Batman Azteca: Choque de Imperios” ha generado aceptación al menos por parte del público hispanoamericano, ya que un personaje reconocido se asume dentro una tradición distinta; pero lo más sorprendente, es que generó una aversión por parte de los españoles, sobre todo en la forma en que será retratado Hernán Cortes, como villano y una reinterpretación Dos Caras en esa versión, sumado a que el personaje citado será el detonante de la tragedia que convierte en este caso al personaje Yohualli Coatl en Batman, bajo los preceptos precolombinos y totémicos.

Queda claro que estos españoles “indignados” no han leído cómics, al menos ni siquiera las versiones mencionadas, por lo que no es de extrañar que no entiendan al personaje y sus matices que puede alcanzar, más aún en una época que trata de desterrar el colonialismo y desde la ficción, recurren a revisionismos.

Recordemos que, desde hace décadas, los personajes de Cristóbal Colón y Hernán Cortés, desde la occidentalidad eran vistos como héroes, pero la reescritura, al menos desde “los vencidos”, haciendo alusión al título del libro de Miguel León Portilla, la idea de desterrar el colonialismo del discurso histórico está muy presente. Tan sólo rememorar el levantamiento del EZLN, por mencionar algunos casos.

Ahora bien, tomando en cuenta el tema del “revisionismo”, un concepto donde la historia es reescrita desde diferentes matices y conveniencias, ya sea de una minoría o regímenes, para exaltar ciertos valores o demeritarlos; en el caso de México, mientras los gobiernos panistas gobernaron, hicieron lo posible por desvirtuar la figura de Benito Juárez; no digamos ahora con la 4T con la reivindicación de figuras como Fidel Castro y el Ché Guevara, mismos que la sociedad hoy en día repudian.

Respecto a la reinterpretación de Hernán Cortés como villano, en este caso una versión retorcida de Harvey Dent, el muralista Diego Rivera hizo su propia versión iconoclasta, al representarlo en sus murales y sus pinturas como un sifílico y un hombre con apariencia débil; demeritando su imagen del gran conquistador.

Por otro lado, los internautas que se quejan que esta versión del murciélago responde a intereses de la cultura woke, no han dimensionado los alcances de la ficción y de la misma literatura; en este caso, en los tiempos modernos, era cuestión de tiempo para que Batman luchará contra el colonialismo, tomando en cuenta su trayectoria editorial que tomamos en cuenta en líneas anteriores.

De hecho, estos conservadores no deben olvidar que una de sus epitomes de la literatura, Rodrigo Díaz de Vivar, el Mio Cid, es un héroe que luchó contra la conquista de los moros a finales del siglo XI. Tampoco olvidar, el poema épico de “La Aracuana” de Alonso de Ercilla y el relato del nativo Galvarino, mismo que luchó contra los colonizadores.

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