Humanismo que transforma

Nadie se ha detenido en reconocer que los llamados Comedores del Humanismo que impulsa el gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar, es la mejor forma de ayudar a la gente más necesita y a ella, sin mucho trámite y sin procesos burocráticos engorrosos, sin darles un peso, se les apoya en lo que es básico y primordial en esta vida: la comida.

Este programa ha provocado que ya los periodistas y en círculos políticos hayan dado por hecho que Francisco Chacón, sea el candidato a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez para el periodo 2027-2030.

Si de ello se trata, pues no están equivocados, pero no hay que dejar de lado que esta intención puede salirse del camino trazado, que es ayudar a la gente, si el secretario del humanismo se basa en estas conjeturas.

Además, no sólo es regalar comida pues el atender a la población tiene muchas aristas, aunque el humanismo en todos sus sentidos, es la misión principal que un gobierno debe anteponer ante cualquier circunstancia.

En Chiapas, hablar de bienestar ya no es un ideal lejano ni una promesa de escritorio. Es una realidad que se construye cada día en las calles, colonias y comunidades donde antes no llegaban los servicios ni las oportunidades. Esto es posible gracias a una nueva visión de gobierno que pone en el centro a las personas y a sus necesidades más urgentes: la visión del Humanismo.

A través de la Secretaría del Humanismo, encabezada por Francisco Chacón, se están desplegando acciones concretas que acercan servicios gratuitos e integrales a miles de familias, reafirmando el compromiso de un gobierno cercano, que escucha y, sobre todo, que responde.

La reciente Jornada del Humanismo en colonias de Tuxtla Gutiérrez es prueba de que esta política pública no solo es funcional, sino profundamente transformadora. Tan contundentes han sido sus resultados que ya se están trazando rutas para replicar este modelo en otros municipios del estado. Es una muestra clara de que, cuando se trabaja desde la empatía y el compromiso social, el bienestar deja de ser discurso y se convierte en acción.

Las jornadas incluyen un abanico amplio de apoyos y servicios: atención médica general, esquemas de vacunación, estudios especializados como mastografías, radiología y densitometría, análisis clínicos, donación de lentes y medicamentos, bolsa de trabajo, servicios de belleza, talleres comunitarios, y apoyos alimentarios a través de Liconsa y el Banco de Alimentos. Todo esto acompañado del registro al programa Conecta Chiapas, que proporciona internet gratuito, llamadas y redes sociales ilimitadas para estudiantes. Se trata, sin duda, de una atención integral que dignifica la vida cotidiana de miles de familias.

El espíritu del Humanismo, como bien lo ha expresado el secretario Francisco Chacón, es “trabajar de la mano con las comunidades, escuchar sus necesidades, cuidar a las familias y garantizar que nadie se quede atrás”. No se trata solo de llevar apoyos, sino de construir confianza, de tender puentes entre las instituciones y la ciudadanía, de ser parte activa en la solución de los problemas.

Colonias como El Jobo, San José Terán, Las Granjas, San Pedro Progresivo, Vida Mejor, Parque Central, Lindavista Shanká, Cerro Hueco, La Ilusión, Real del Bosque, 6 de Junio, Bienestar Social, Nuevo Amanecer, Santa Cruz y 27 de Febrero han sido beneficiadas con estas jornadas, alcanzando casi 6 mil servicios por punto de atención, lo que habla del alcance y eficacia de este esfuerzo interinstitucional.

Un caso especialmente digno de reconocimiento es el de los Comedores del Humanismo, una iniciativa impulsada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, que recientemente fue reconocida a nivel nacional como uno de los 10 programas sociales más relevantes del país entre más de 150 registrados. Este reconocimiento, otorgado en el marco de un proceso de fortalecimiento promovido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), valida el enfoque social y humanista de las políticas que se están implementando en Chiapas.

Además, la innovación no se detiene en la operación. Se están utilizando herramientas como las incubadoras sociales, que permiten evaluar con rigor el impacto de estos programas en la reducción de la pobreza. No se trata solo de hacer, sino de medir, mejorar y garantizar que cada acción genere un cambio real y duradero en las condiciones de vida de las personas.

La Secretaría del Humanismo, está demostrando que cuando las instituciones priorizan a la gente por encima de los trámites, cuando el servicio público se ejerce con sensibilidad, la política puede volver a tener sentido humano.

Este esfuerzo es un ejemplo de que sí es posible construir un Estado más justo, incluyente y solidario, y, sobre todo, que nadie debe quedarse atrás. Chiapas está avanzando por la ruta correcta, y el Humanismo no es solo un concepto: es ya una realidad que toca la vida de miles de familias, con resultados que se sienten, se ven y se agradecen.

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