La infraestructura educativa también es necesaria para la reconstrucción del tejido social

El anuncio que hizo el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez en el Cebech, donde se remodelaran aulas y gran parte de la infraestructura de una de las instituciones educativas más importantes en la capital chiapaneca, demuestra el gran compromiso de la Nueva ERA no sólo con la educación, sino para la mejora de la calidad de los alumnos.

Asimismo, es preciso resaltar el seguimiento que el secretario de Educación en Chiapas, Roger Mandujano está haciendo a estos proyectos; por ejemplo, estar atento a las necesidades y carencias que sufren muchos centros escolares en diversos municipios de la entidad, que durante años fueron abandonados y son precarios, ni mencionar lo peligroso que son para los docentes y la población educativa.

Como mencionamos en estas líneas acerca de la viabilidad y confianza al proyecto de Chiapas Puede, el cual sin duda revertirá una deuda histórica a quienes el sistema educativo abandonó, siendo este proyecto reconocido a nivel nacional por el propio Mario Delgado y por la Unicef, lo que demuestra el gran compromiso del secretario Roger Mandujano y del gobernador Eduardo Ramírez con los más desprotegidos.

Precisamente, bajo esa premisa de generar proyectos de gran alcance en la población, atender sus necesidades y contribuir al tejido social, los anuncios en materia de infraestructura resultan esperanzadores, ya que se plantea no sólo generar programas para recuperar los valores en la niñez y la juventud, sino crear espacios dignos y de calidad, que tanto le urgen a Chiapas.

Restaurar o construir aulas es urgente, ya que, si revisamos las estadísticas, el estado está en condiciones lamentables, sobre todo en infraestructura académica y acceso a la educación. De hecho, en estas páginas hemos registrado el gran abandono que se le ha dado a varios inmuebles tanto en la capital chiapaneca como en el resto de los municipios, que padecen el abastecimiento del agua, sufrieron afectaciones por las lluvias que limitan su operatividad, carecen de luz, sillas y pupitres y otras tantas carencias, que lejos de abonar a mejorar las condiciones de bienestar tanto de docentes como maestros, generan un panorama desolador.

Ahora bien, otro punto a considerar en el mejoramiento y construcción de aulas educativas, es cuando la iniciativa privada a través de sus fundaciones interviene en pro de la sociedad. Bajo este argumento, debemos resaltar la labor de la Fundación Toledo, que, en aras de un mejor futuro para Chiapas y México, ha sido aliciente de estos proyectos no sólo benéficos a los estudiantes, sino que ponen el ejemplo a la sociedad civil y al mismo sector empresarial, ya que la educación es el pilar de la sociedad, y que mejor manera de hacerlo con aulas e instrumentos de calidad, de esta manera generando sinergia con el sector público.

También, haciendo énfasis, es de destacar las recientes construcciones de las Universidades del Bienestar, tal y como se realizó con la que lleva el nombre de Rosario Castellanos en Comitán, que no dejará a nadie fuera de la educación superior, evitando así la deserción escolar que año con año se padece.

Entonces, los planes de la Nueva ERA para el desarrollo de Chiapas van en serio, no sólo en el rescate y la pacificación que en estos últimos meses le dieron resultados, sino en darle seguimiento a proyectos que mucho tiempo fueron elefantes blancos y demostraron el despilfarro, dejando en el desampara a la niñez y la juventud.

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