¿El autor y la obra no tienen nada que ver? Controversias ante cláusula del Premio Aguascalientes de Poesía
La censura y restricciones son atemporales, la reciente publicación de la convocatoria del prestigiado premio de poesía en México, el Premio Bellas Artes Aguascalientes generó mucha polémica entre la comunidad literaria.
Dicho galardón, al menos en nuestro país, es uno de los más prestigiosos y reconocidos, siendo los galardones parte fundamental del canon literario en letras hispanoamericanas.
De acuerdo a muchos portales y en las mismas bases para concursar, se especifica que, aquellas personas denunciadas por acoso sexual, violencia de género, discriminación racial o cualquier conducta que vulnere los derechos humanos, no podrá participar. Además, el mismo documento menciona que quienes sean acreedores a dicho galardón, deben “actuar bajo los principios y conductas de la Institución”.
Estas especificaciones, según expertos representa una purga moral, ya que el artista y la obra deben ser entes apartes, de acuerdo a lo planteado por los detractores. De manera objetiva, se podría acusar que esta convocatoria, hasta cierto punto es “excluyente”, pero dado los antecedentes de varios certámenes y becas en México, esta medida responde a que muchas veces las instituciones convocantes, al premiar u otorgar estos estímulos a personas señalados por acoso sexual, violencia de género o demás, son vapuleadas y denostadas en los medios de comunicación y ahora en las redes sociales, sin tomar en cuenta que muchos abusadores son legitimados.
Para contextualizar, daremos algunos ejemplos. Como bien sabemos, el movimiento #MeToo en Hollywood repercutió en otras áreas; prueba de ello, es este mismo movimiento que se aplicó a escritores, señalando o denunciando a talleristas y demás que ejercieron abusos, algunos ya reconocidos y otros que estaban en ascenso, sus carreras se vieron truncadas. Uno de los casos más sonados en ese momento, fue el de Herson Barona, que tras señalamientos de violencia, su contrato editorial y la presentación de uno de sus libros fue cancelada.
También aplicó para las becas, tal es el caso de Jeremías Marquines Castillo −quien en 2018 acá en Chiapas ganó el prestigioso Premio de Poesía Rodulfo Figueroa−, que por los señalamientos y demandas, le fue retirada una beca del FONCA, llevando su caso ante un comité técnico.
O el caso más reciente, el del escritor Felipe Montes, quien fue señalado y demandado por estas conductas, pero la corte dio un fallo a favor de este, en el que la activista y escritora, Ximena Peredo, previamente lo demandó y exhibió sus abusos en un blog, lo que posteriormente llevo a que el escritor demandará por daños morales; la decisión jurídica de indemnizar al abusivo causó controversias, primero por los alcances del tema del “acoso”, que a la larga se puede identificar como venganzas o malos entendidos y la vulnerabilidad o victimización a las que están atenidas las personas que demandan.
La “funa” no termina ahí, desafortunadamente la historia de la literatura en Hispanoamérica deja mucho que desear; Elena Poniatowska en su novela “El amante polaco” retrató el abuso que sufrió por parte del escritor Juan José Arreola, siendo el primer hijo de la escritora, producto de esa relación; la relación tomentosa de Elena Garro con su incomodo marido, Octavio Paz, lo ha llevado a este último a la hoguera del desprestigio, siendo que las nuevas generaciones deprecian el trabajo del autor de “El arco y la lira”; más lamentable, saber que Pablo Neruda abuso de una mujer cuando era embajador y para colmo escribió un poema que ,para muchos principiantes de literatura es un “gran texto de amor”, eso sin contar que abandonó a su hija Malva.
Retornando al asunto ¿La cláusula en ese premio es discriminatoria? Ahora bien, con los antecedentes ya expuestos ¿Es necesario o es una purga moral justificando ciertas conductas para minar a detractores?










