¿Por qué no se debe celebrar el 8M?

Este próximo 8 de marzo, que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, no faltará el iluso o inocente (ignorante) que se le ocurrirá festejar a las féminas en su día, recurriendo a poemas cursis o bendiciones en los grupos de WhatsApp, o lo hará de manera personal: a simple vista no tiene nada de malo, de cierta manera es bien intencionado, lo cierto que esta fecha no es motivo de celebración, es un recordatoria por las luchas históricas de las mujeres y de las deudas históricas que aún persisten.

De hecho, como bien señalan las feministas durante las manifestaciones: “no hay nada que celebrar”, sobre todo por las grandes desigualdades y violencia hacia ellas aún en estos días.

Primero que nada, la fecha tiene su antecedente en el siglo XIX, allá en el año de 1857, cuando mujeres trabajadoras salieron a protestar por las ínfimas condiciones salariales, que para ese entonces eran deplorables y al ser mujeres, eran aún peores.

Esa huelga dio como pauta represalias de parte de los industriales, pero estableció las pautas para que las mujeres lucharan por sus derechos y libertades, como dicen fue la mecha que encendió la lucha por los derechos de las mujeres.

Durante el siglo XX, las luchas feministas mostraron avances en muchos aspectos de la vida; restricciones que eran la normativa dentro de la sociedad, fueron eliminadas y cada día las mujeres ocupan espacios de poder en diferentes aspectos de la vida.

Recordemos que, antes las mujeres estaban atenidas a lo que el hombre les decía, desde su matrimonio, maternidad, bienes y demás libertadas, estaban condicionados a lo que estándar patriarcal les imponía.

El matrimonio para las mujeres determinaría la vida de estas, por ello quedar solteras o quedadas las condicionaba a estigmas absurdos o arcaicos. Misma situación cuando el marido las abandonaba, su vida estaba atenida a prejuicios, como si ellas tuvieran la culpa. En la actualidad, la sociedad sigue juzgando a las mujeres por las violaciones o feminicidios, cuando el estigma y prejuicio debe recaer sobre el agresor.

Cada lucha ha costado vidas, como mencionamos en la fecha en que surgió la conmemoración, exigir sus derechos costó la vida muchas mujeres; en algunos casos, como fue el caso del derecho al voto, los detractores aseveraban que las alejaría de sus labores domésticas.

Ahora bien, los recientes avances en derechos reproductivos y de maternidad, el tema del aborto no solo es una lucha por decidir sobre el cuerpo, para grupos conservadores representa un bastión de poder, por esa razón que las legislaturas y grupos provida se resistan al aborto libre y seguro, representan un retroceso a las luchas ganadas.

Una contradicción de los detractores de los derechos de las mujeres, es aseverar que las “feministas de antes eran mejores”; esto es completamente falso, ya que cada lucha es parte de un momento histórico y contextos sociales; también, aseverar que las feministas de otras geografías tienen mejores cosas que hacer, se incurre en una falacia, ya que en cada cultura aún persisten violencias y abusos.

Decir que celebrar a las mujeres por ser la “criatura más divina”, es ser superficiales, más aún cuando la violencia patriarcal que se pretende erradicar genera muerte e incertidumbre ¿Acaso no hemos aprendido nada con los últimos feminicidios? Estos son cada vez peores y dejan entrevar las deudas históricas y sociales que no se han resuelto.

Esta fecha no es para regalar flores, dedicar poemas o cursilerías, es de reflexión y de tomar las calles, por aquellas injusticias en donde la mujer sigue siendo vulnerada o por que la justicia es retardada.

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