Nueva etapa del INE o entreguismo a la 4T

La simulación en el Instituto Nacional Electoral (INE), tras la llegada de tres nuevos consejeros, ya no admite matices: es evidente y ofensiva para una ciudadanía que, aunque no siempre protesta, entiende perfectamente cuándo la democracia es desplazada por el control político.

Los nuevos integrantes no surgieron de un proceso genuinamente autónomo, sino de una ruta marcada desde el Poder Legislativo, donde la mayoría oficialista impuso su voluntad. No se trata de sospechas: los indicios de afinidad con el partido en el poder y sus vínculos con la Presidencia dibujan un escenario donde la imparcialidad queda, cuando menos, en entredicho.

Elegidos bajo una serie de acontecimientos predeterminados por el Poder Legislativo, los nuevos integrantes del INE, que tendrán a su cargo la responsabilidad de organizar las elecciones intermedias de 2027, las de 2030 y las de 2033, además de los procesos para integrar a los nuevos miembros del Poder Judicial en 2028, tienen definida su afiliación hacia el partido en el poder e incluso sus nexos de amistad con la presidenta de la República.

En el papel, la democracia está sujeta a lo que diga y mande el sistema político que hoy rige al país, aunque aún queda una ligera esperanza de que los nuevos consejeros se desmarquen de sus impulsores y se ubiquen como verdaderos defensores y contrapesos de los procesos electorales a los que se someterá el país.

Frida Denisse Gómez Puga, Blanca Yassahara Cruz García y Arturo Manuel Chávez López son los nuevos integrantes del INE. En ellos recaerá la responsabilidad de ser la parte imparcial en las decisiones que se tomen en el Consejo General.

En principio, tendrán que demostrar en los hechos que no tienen razón quienes los acusan de estar coludidos con el gobierno de la Cuarta Transformación. Un caso peculiar es el de Blanca Yassahara Cruz García, a quien Mario Riestra Piña, excandidato del PAN a la alcaldía de Puebla, presentó una denuncia penal por favorecer la transferencia de votos de Morena a Fuerza por México para que este instituto político no perdiera su registro en la elección de junio de 2024.

El quejoso señaló que la entonces presidenta del Instituto Electoral de Puebla quedó en evidencia con los resultados de las casillas instaladas en esas votaciones en la capital poblana: “no coincidieron con las actas de los cómputos finales y hubo una manipulación para inyectar votos”. El PAN solicitó al órgano electoral las actas certificadas para respaldar la denuncia presentada; sin embargo, la Dirección de Organización del instituto informó que dichos documentos no fueron encontrados.

Otro caso referencial es el de Manuel Chávez López, el nuevo consejero que, sin tener experiencia en algún órgano electoral, destacó en el proceso de evaluación al obtener 99 de 100 puntos en su examen.

Su cercanía con Claudia Sheinbaum, como asesor en Regulación y Políticas Públicas cuando la presidenta fue jefa de Gobierno de la Ciudad de México y las porras a Morena, le ha traído una serie de críticas, de las que la propia mandataria tuvo que deslindarse. No obstante, reconoció que trabajó con ella, aunque afirmó que ello no implica que haya sido favorecido.

En el fondo, hay más dudas que certezas sobre la idoneidad de los consejeros, dado que, desde las negociaciones en comisiones en la Cámara de Diputados, las opiniones y participaciones de los partidos de oposición fueron ignoradas; de ahí que el voto haya sido en contra durante su elección.

El discurso más duro fue el del diputado panista Germán Martínez, quien afirmó que el Comité Técnico de Evaluación fue un fraude, que actuó de manera cínica y servil, y que quienes lo apoyen serán cómplices de esta corrupción: “El comité técnico de evaluación no fue técnico, fue cínico. No fue de evaluación, fue de redacción. Ese comité fue un cretinaje político. A sus integrantes los acompañará la vergüenza, el sobre y la recompensa”.

Mientras sean peras o manzanas, la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, celebró la llegada de los nuevos consejeros; es “una nueva etapa”, dijo. El tiempo, como suele ser el mejor vaticinio para la justicia, será el que determine quién tiene razón: si la imparcialidad de los consejeros en sus decisiones o el entreguismo sin recato a la Cuarta Transformación.

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