Sin medidas para combatir el aire que aniquila día con día
Las lluvias que han caído sobre la zona metropolitana en los últimos días le han ahorrado a la Secretaría de Medio Ambiente el problema de reconocer la mala calidad del aire que se respira. Si se es honesto, esto se debe, básicamente, a la cantidad de vehículos automotores que circulan en la capital. Tuxtla Gutiérrez ya ha sido comparada con la Ciudad de México por sus índices de contaminación, y eso es muy grave.
Sin embargo, en Chiapas, pese a que existe un volumen desproporcionado de automóviles y otros medios de transporte, no hay ninguna medida para evitar que la salud de la población continúe deteriorándose.
De acuerdo con los datos publicados por esta casa editorial, en febrero de 2025, durante el proceso de reemplacamiento, se reportó que en el municipio existían 304 mil 75 vehículos de motor registrados en circulación. Asimismo, un estudio reciente señala que Tuxtla cuenta con aproximadamente 310 vehículos por cada mil habitantes, una tasa de motorización superior al promedio nacional.
De ahí que la calidad del aire sea considerada en ocasiones dentro de rangos no saludables, en perjuicio, principalmente, de las personas adultas mayores y de la niñez.
La Secretaría de Medio Ambiente señala diariamente en sus reportes a los medios de comunicación que el principal contaminante está compuesto por partículas suspendidas: micropartículas de polvo, ceniza y hollín que penetran en el sistema respiratorio de las personas.
Es cierto que la salud de la población está en constante riesgo; sin embargo, no se observa ninguna señal de que la autoridad competente implemente medidas a corto plazo para reducir los posibles daños provocados por las emisiones vehiculares, las constantes quemas de terrenos y los incendios forestales.
Por otro lado, las quejas públicas sobre la falta de dinero y empleo parecen contradictorias frente a lo que reflejan los datos. En sólo cinco años, de 2021 a 2026, la circulación de vehículos aumentó en más de 60 mil unidades. En 2021 había poco más de 266 mil vehículos y, en lo que va de este año, ya suman más de 320 mil.
Los números no son poca cosa; al contrario, exponen la realidad de una ciudad en crecimiento sin que exista una adecuada regulación o control por parte de las autoridades. En Tuxtla circulan cerca de 140 mil automóviles diariamente, sin contar los que llegan de municipios vecinos como Chiapa de Corzo, San Cristóbal de Las Casas, Suchiapa, Berriozábal, Ocozocoautla, Jiquipilas y la región Frailesca.
Un cálculo sencillo ayuda a dimensionar el problema: con más de 304 mil vehículos registrados y una población municipal cercana a los 600 mil habitantes, existe aproximadamente un vehículo por cada dos personas, una proporción muy alta para una ciudad de ese tamaño.
En una ciudad como Tuxtla, cuyas calles funcionan prácticamente como un embudo, el tráfico que se registra durante todo el día, especialmente en las horas pico, cuando las personas se trasladan al trabajo o a la escuela, provoca que las emisiones contaminantes aumenten debido a que los vehículos permanecen encendidos durante más tiempo.
A diferencia de otras metrópolis, Chiapas carece de una importante actividad industrial. Por ello, resulta preocupante que los niveles de contaminación lleguen a compararse con los de ciudades como Córdoba u Orizaba, donde existe una intensa actividad industrial y una elevada circulación vehicular, además de emisiones provenientes de fábricas y otros procesos productivos.
A esto se suma la gran cantidad de calles de terracería que existen en la periferia de la capital, las cuales contribuyen al deterioro de la calidad del aire debido al polvo que generan.
La Secretaría de Salud ha emitido alertas por esta situación, ya que la ciudadanía, muchas veces sin saberlo, está expuesta a desarrollar con el paso de los años enfermedades como asma, bronquitis, cáncer de pulmón e irritación crónica de ojos y garganta.
Ahora que en la entidad se ha emprendido una campaña masiva de reforestación, ojalá las nuevas generaciones puedan recibir los beneficios de esta iniciativa, tan necesaria para el estado. Sin embargo, no parece que existan medidas contundentes para contrarrestar un problema que continúa mermando la salud de los tuxtlecos sin que muchos de ellos sean plenamente conscientes de ello.










