Recato, prudencia, señor Mier; uno nunca sabe

En política, principalmente, hablar de más puede convertirse en un problema serio. A quienes lo hacen suelen llamarles “bocones” o se dice que “se fueron de lengua”. El caso más reciente en el ámbito deportivo lo protagonizó Efraín Juárez, director técnico de los Pumas, quien incluso antes de disputar la final presumía y se ufanaba de ser el próximo campeón de la Liga MX.

El resultado ya es conocido por todos y, en esa tesitura, hoy no se escucha ni se lee un solo comentario del estratega que había generado ilusión, pero que terminó siendo un fiasco y una decepción para cientos de miles de seguidores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Lo mismo ocurre en la política, cuando personajes que ostentan el poder se creen invencibles y, con sus bravatas, desafían la realidad que los rodea y amenaza. Aun así, no aprenden o no quieren entender que la humildad puede sacarlos a flote o, al menos, ubicarlos en la justa dimensión de la historia.

En el pasado reciente, Enrique Inzunza, senador señalado por presuntos vínculos con el crimen organizado, junto con su jefe político, el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros ocho personajes de esa entidad, levantó la voz para rechazar las acusaciones en su contra.

El legislador ha negado cualquier nexo con grupos delictivos que, según las versiones que circulan, le habrían ayudado a alcanzar posiciones políticas de relevancia. Incluso aseguró que no dejaría de asistir a las sesiones de la Comisión Permanente, de la cual forma parte.

Sin embargo, la realidad parece distinta. La Cámara de Senadores continuará cubriendo sus percepciones económicas a pesar de sus ausencias. Sobre ello, el presidente de la Mesa Directiva, Ignacio Mier, declaró que el senador recibe íntegramente sus pagos mediante cheque, debido a que sus cuentas bancarias permanecen sujetas a medidas de control mientras se resuelve su situación jurídica y las investigaciones que, según diversas versiones, siguen autoridades de Estados Unidos.

La situación resulta particularmente polémica porque el legislador Inzunza solicitó una licencia temporal de apenas 48 horas para permitir que su suplente participara en la votación de iniciativas consideradas estratégicas para el gobierno federal. Concluido ese periodo, recuperó el fuero constitucional, lo que le brinda protección frente a eventuales acciones legales.

Este caso de presuntos vínculos con el narcotráfico cuenta además con otro respaldo político: el Senado no se convertirá en un “paredón político” para juzgar, sin pruebas y únicamente con base en especulaciones provenientes de Estados Unidos, supuestos nexos de legisladores con el crimen organizado, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ignacio Mier Velazco. Sí, el mismo político que perdió frente a su primo, Alejandro Armenta Mier, la candidatura a la gubernatura de Puebla.

Con sus declaraciones, Mier salió en defensa tanto de Inzunza como de su compañero de bancada, Adán Augusto López Hernández, a quien versiones periodísticas han vinculado con una supuesta cancelación de visa por parte del gobierno estadounidense. Según el senador poblano, estas acusaciones “carecen de sustento judicial y forman parte de una estrategia de carácter político”.

Lo cierto es que muchos políticos parecen no aprender la importancia de la cautela, la mesura y el beneficio de la duda frente a las autoridades estadounidenses. Sobre todo, porque, al final, podrían terminar retractándose de afirmaciones hechas en defensa irrestricta de personajes que han sido señalados por distintas versiones públicas.

Mier sostiene que tanto en el caso de López Hernández como en el de Enrique Inzunza “no se les puede condenar públicamente con base en rumores o filtraciones”. En realidad, pocos discuten ese principio. Lo que se ha difundido son versiones derivadas de publicaciones y señalamientos que apuntan a la posible existencia de más personas involucradas en investigaciones relacionadas con la delincuencia organizada por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Y sí, gran parte de lo demás pertenece al terreno de los trascendidos. Sin embargo, el senador Mier tampoco debería olvidar aquel viejo dicho popular: “cuando el río suena, agua lleva”. Por ello, convendría evitar declaraciones precipitadas, especialmente cuando se trata de asuntos que involucran al gobierno de Estados Unidos.

La moderación, el recato y la prudencia son virtudes que debería privilegiar. No sea que, más adelante, la realidad termine contradiciendo sus palabras y el costo político sea demasiado alto. La moderación, el recato, la prudencia, son elementos que debe priorizar no sea que el mundo se le caiga encima y vuelva a perder la oportunidad de trascender como le pasó en Puebla.

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