Oxígeno puro para Morena
El gobierno de México necesitaba un respiro y vaya que lo logró con la detención del ex panista Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California, uno de los referentes de este partido que se muere en el intento por recuperar los cuadros políticos que en el pasado le dieron renombre y posicionamiento en el país.
No se sabe si en realidad será culpable del delito de huachicol fiscal y delincuencia organizada del que se le acusa, lo cierto es que su detención huele más a parar el pleito entre Marina del Pilar y Jaime Bonilla, ambos de Morena, cuyas acusaciones mutuas han rebasado y cimbrado a la Cuarta Transformación por los supuestos nexos que incriminan a la gobernadora también de Baja California.
Aseguran que es tan burdo el tema de Ruffo que, hasta Javier Corral, ex panista y actualmente militante de Morena en su puesto de Senador de la República, dijo que su compañero es una persona honesta e íntegra.
Al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum le urgía un detonante que mengue la oleada de críticas que ha recibido su administración por proteger a la gobernadora de Baja California, cuando los audios que han circulado y que la propia mandataria ha reconocido como verdaderos, la incriminan como un personaje que está negociando informar a los Estados Unidos lo que sabe de la delincuencia organizada y los nexos de algunos políticos, con tal de que la protejan de no ser detenida y extraditada.
El cisma no parará con la detención de Ernesto Ruffo, sobre todo porque en su defensa, el ex mandatario ya había acudido a declarar ante la Fiscalía General de la República, para ponerse a disposición de que lo investigaran de las acusaciones de «huachicol fiscal», debido a que había argumentado que la empresa en la que tiene acciones (Ingemar SA de CV, empresa marítima) únicamente se dedica al almacenamiento de combustible y que cuenta con todos los permisos legales correspondientes.
Seguramente Marina del Pilar tendrá un fin de semana más tranquilo, pero en el aire queda la opacidad de la autoridad mexicana para iniciar investigaciones de oficio, dado que los audios la incriminar como una informante, de pactar con el FBI y eso sí que se llama traición a la patria.
A la petición de la oposición de que renuncie para que esté dispuesta a la investigación que se le acusa publicamente, la respuesta oficial es el silencio y ante hecho, con justa razón, la incertidumbre de cómo se miden los asuntos políticos en México.
Héctor Bonilla, el ahora militante del Partido del Trabajo, aliado de Morena, partido al que perteneció siendo gobernador de Baja California, prácticamente ha contribuido a ponerle una lápida sobre su espalda a su archienemiga Del Pilar Ávila al acusarla de mentir para zafarse de los señalamientos que deambulan en el círculo político, luego de que le fue cancelada su visa y de que Estados Unidos acusara a su ahora ex esposo de estar inmiscuido en la delincuencia organizada.
Mientras se profundiza la investigación es indudable que el que fuera el primer gobernador de oposición en la historia moderna del país, pagará los platos rotos y sea consignado y acoja una embestida de las huestes oficiales para sacrificarlo mediáticamente.
Sin embargo, habría que consultar cuál es el sentir ciudadano de este nuevo episodio de la política mexicana, cuando hay pruebas públicas de la participación de algunos gobernadores en acciones no propiamente trasparentes y honestas.
El caso de Rubén Rocha Moya, de Sinaloa, de Tamaulipas, Américo Villarreal, de Sonora, Alfonso Durazo, de la misma Marina del Pilar, de Baja California y de Adán Augusto, el senador acusado de estar presuntamente legado al grupo La Barredora,
Ahora el ex panista, quien forma parte del nuevo partido Somos México, tendrá que aclarar en los tribunales si está inmiscuido en el megadecomiso de 15 millones de litros de hidrocarburo realizado el 7 de julio de 2025.
Lo cierto es que se seremos testigos de los embates que se ventilarán en los medios de comunicación, donde el sacrificado es el ex panista y que al final de cuentas, le pega más al nuevo partido Vamos México, al que también se quiere perjudicar dado que trae una fuerza desmedida con el arropamiento que arrojó el movimiento Rosa, aquél que quería tirar las triquiñuelas del INE y del propio AMLO.










