No vimos al diputado indígena
El domingo se dio a conocer la posibilidad de que Ach’ Lum, El Triunfo, se separe territorialmente de Simojovel para convertirse en el municipio número 125 de Chiapas. Para ello, el próximo domingo 9 de agosto se realizará una consulta en las urnas para decidir si procede la remunicipalización. Sin embargo, todo indica que será un mero trámite, pues la decisión ya fue tomada por el pueblo y así se lo hizo saber nada menos que al propio gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
Este nuevo municipio, que muy probablemente será oficializado ese mismo 9 de agosto, cuenta con una población mayoritariamente indígena. Simojovel pertenece al Distrito Electoral VIII y, de acuerdo con los señalamientos realizados durante el proceso electoral de 2024, la diputación indígena correspondiente a esa demarcación fue producto de una imposición.
Así quedó registrado en diversos medios de comunicación. Se señaló que la manipulación de la candidatura fue avalada por el Partido Verde Ecologista de México, que desplazó a mujeres y hombres que habían trabajado y recorrido la región para ganarse legítimamente esa postulación.
Sin embargo, la historia fue todavía más compleja. En aquel entonces, quien se desempeñaba como titular de la Auditoría Superior del Estado buscó por todos los medios blindarse políticamente. Con los millones de pesos que, según diversas acusaciones, obtuvo mediante los llamados «moches» cobrados a presidentes municipales a cambio de aprobarles las cuentas públicas, habría comprado la candidatura que finalmente lo llevó a convertirse en diputado plurinominal por el Distrito VIII.
José Uriel Estrada Martínez, el legislador al que se hace referencia —el mismo que durante su gestión al frente de la Auditoría presumió una vida de opulencia y derroche sin escrúpulos— fue mencionado entre los asistentes al evento en el que se habló de la remunicipalización.
El boletín oficial del Gobierno del Estado lo incluye apenas en las últimas tres líneas del comunicado. Sin embargo, no existe fotografía, imagen o registro visual del legislador autodenominado indígena, quien, por cierto, tampoco ha aparecido en las sesiones de la LXIX Legislatura vistiendo el atuendo tradicional que identifica a los pueblos originarios del Distrito VIII.
No estuvo en el escenario principal. En las imágenes difundidas aparece el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar acompañado por más de una decena de autoridades regionales y funcionarios estatales. Del diputado indígena, en cambio, no hay rastro.
¿Será que lo bajaron del templete si pretendía ocupar un lugar? ¿O simplemente permaneció oculto, relegado a algún rincón de esta comunidad que, muy probablemente, el próximo 9 de agosto será reconocida como municipio libre y soberano de Chiapas?
Tampoco es que su presencia resultara indispensable. En realidad, nadie parece extrañar al legislador en esta nueva etapa política. Lo verdaderamente llamativo es que el ex auditor haya perdido toda notoriedad.
Ya no concentra la atención de los medios de comunicación. Sus propios compañeros diputados parecen mantener distancia, ya sea porque no desean ser relacionados con alguien señalado por antecedentes de corrupción o, simplemente, porque dejó de representar una figura relevante dentro del Congreso del Estado.
Lo que sí resulta preocupante es que, ahora que vuelve a aparecer tímidamente en la escena pública, ninguna autoridad haya retomado las denuncias por corrupción que pesan en su contra, particularmente las relacionadas con el presunto cobro de moches.
Las evidencias existen. Hay notas periodísticas que documentan los señalamientos y también denuncias penales que permanecen en el limbo. Hasta ahora no existe una explicación convincente sobre por qué las investigaciones contra el ex auditor y hoy diputado indígena no han avanzado.
Su desempeño legislativo tampoco ofrece argumentos para defenderlo. En casi dos años como diputado apenas ha presentado dos iniciativas: una para que las sesiones de cabildo sean públicas y se transmitan por medios digitales, una obligación que en buena medida ya está prevista en la legislación, aunque muchos ayuntamientos la incumplen; y otra relacionada con el apoyo a las personas migrantes.
Tan pobre ha sido su desempeño que, cuando ha subido a la tribuna, su propio subconsciente parece traicionarlo. En lugar de mencionar al actual gobernador, Eduardo Ramírez Aguilar, ha llegado a referirse a quien fuera su antiguo jefe político: Rutilio Escandón Cadenas.










