En Chiapas, dos candidatos para la grande
Dos de los candidatos más fuertes de Morena estuvieron el fin de semana en Chiapas. Ricardo Monreal Ávila y Marcelo Ebrard Casaubón. El primero senador y presidente de la Junta de Coordinación Política, y el segundo, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Dos pesos pesados que forman parte del cuadro de “corcholatas”, como los ha llamado el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Uno encabezó un evento masivo y otro presidió la inauguración oficial de La Federación de Fútbol de Pueblos Originarios y Migrantes. Para el caso, los eventos salen sobrando, lo importante es hacer acto de presencia para seguir estando vigentes y ser considerados como la carta fuerte de Morena para la elección de 2024.
A Ricardo no le agrada que Mario Delgado, líder nacional de Morena, se enfrasque en decidir elegir al candidato mediante el método de la encuesta, por considerarla una farsa; el segundo dijo que se inscribirá en su momento para participar, aunque pidió piso parejo para todos.
Monreal aduce que agotará todo lo que esté a su alcance para ser considerado el candidato natural de un partido que el formó parte en su fundación junto con el presidente AMLO. A pesar de las zancadillas que le intentan poner, confía en que el proyecto de morena no se pervierta. De ser así, aunque lo ha negado una y mil veces, es casi seguro que lo veamos en la boleta representando a la alianza “Va por México o por Movimiento Ciudadano”.
Decimos que estaría con un pie afuera del vagón rumbo a la carrera presidencial representado a Morena por su sentencia que confió al Diario de Chiapas: “No creo en las encuestas que haga el partido, y por ello no me someteré para participar de una farsa; si Morena no ofrece las condiciones para una candidatura legítima, será solo un artificio del que no está dispuesto a formar parte”.
De los “palomeados”, Monreal es el único que lleva casi tres décadas al lado de AMLO luchando por un México igualitario. “Quiero ser el presidente de la reconciliación nacional, una vez que llegue la convocatoria me voy a inscribir y sé que les voy a ganar a la buena. Es un momento clave en la transición política, y a pesar de que no me mencionan estoy tranquilo porque sí vengo de territorio, sí conozco el país, y tengo un proyecto realista”, dijo a este medio de comunicación a su llegada a Chiapas para encabezar un acto masivo en la Plaza de Toros San Roque.
Y lo que son las cosas, el Presidente odia tanto al Instituto Nacional Electoral que lo quiere desaparecer y Ricardo Monreal se pronuncia en la celebración de unas elecciones primarias, en encuestas externas, pero que las organice el INE, “en eso sí estaría de acuerdo, que sean mecanismos transparentes donde sea la población quién decida la candidatura, como sucedió con la consulta reciente de revocación de mandato.
El otro candidato, Marcelo Ebrard, presidió un encuentro con los pueblos originarios. A los reporteros les reiteró que es importante que haya respeto por parte de las diversas expresiones políticas, y sobre todo, suelo parejo, que haya condiciones equitativas de competencia, porque eso es lo que divide cuando no las hay, y tercero, que se respeten las encuestas.
En esto de la carrera presidencial, los aspirantes se valen de todo para estar en sintonía con la ciudadanía. Recientemente la firma Poligrama dio a conocer que el titular de Relaciones Exteriores es el que tiene una mejor imagen que todos los demás adversarios de Morena.
Ebrard es el único que ha presumido haber sido destapado varias veces por el mandatario federal, “Soy una corcholata reconocida” y también manifestó su confianza de ser la persona que aventaja en las encuestas a todos sus contrincantes.
Lo que es cierto es que, en todas estas presentaciones, es que los destapados por el Presidente recorren el país con cualquier motivo para darse a conocer. La contienda se pone cada día más cerrada y eso es bueno para la democracia, sólo falta que no predominen los golpes bajos, las desacreditaciones, como nos tienen acostumbrados en la política mexicana.










