Inicia AMLO la estocada final contra adversarios

A principios de julio, la Unidad de Inteligencia Financiera presentó ante la Fiscalía General de la República una denuncia por enriquecimiento ilícito contra el ex presidente de México, el priista, Enrique Peña Nieto. Con esta acción, el gobierno federal iniciaba la embestida para atacar lo que resta de vida política al Partido Revolucionario Institucional.

Es de reconocer que la campaña mediática contra los adversarios políticos ha sido bien diseñada por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Un experto en estas lides, ha utilizado momentos cruciales efectivos y de desacierto, para continuar teniendo votos o por lo menos, la percepción de que es una administración solidaria y humanista con los más desprotegidos.

Quitó fideicomisos y programas establecidos por administraciones federales anteriores. Las críticas las subsanó con entrega de dinero en efectivo desde los enfermos con alguna discapacidad, pasando por niños de preescolar, primaria, segundaria y hasta el nivel superior, sin olvidarse de su principal bastión: los adultos mayores.

El haberle quitado la pensión “del retiro” a los exmandatarios federales fue un acierto. La revocación de mandato, una disposición general que no había porqué hacerla, dado el respaldo que tiene en su forma de gobernar por quienes votaron por él desde el 2018, se hizo a pesar de la millonada de pesos que se tiró a la basura cuando ya todo mundo sabía el resultado que tendría a su favor.

La liberación del Chapito, el saludo a la mamá de “El Chapo”, su política de “abrazos, no balazos”, han sido quizás las pautas negativas que, aunque no han sido vitales para desacreditar su gobierno, sí han puesto de manifiesto que la “humanidad” que el mandatario intenta demostrar como la mejor arma contra la delincuencia organizada, no ha sido lo mejor, al contrario, ha sido objeto de desaliento ciudadano.

Sin embargo, el Presidente ha sabido utilizar a la mañera como la tribuna para contrarrestar los ataques. El contacto directo con la sociedad a través de las cientos de réplicas tecnológicas en los medios de comunicación ha servido para dar la cara y decirles siempre: “todo está bien, no hay problema, estamos trabajando”.

Pese a ello, contraatacar a los periodistas que han documentado irregularidades de sus funcionarios de primer nivel e incluso familiares, ha sido su dolor de cabeza. En todo el gobierno no ha habido un solo servidor público que haya sido despedido o esté sujeto a investigación penal. A todos ha defendido y la FGR, lo secunda, al minimizar los expedientes sindicados.

El tema de Genaro García Luna ha sido el más recurrente para desprestigiar al PAN y al ex presidente Felipe Calderón, donde fungió como su secretario de Seguridad y hombre de confianza. Pero a pesar de todo, no hay fecha para que haya un enjuiciamiento.

Por eso decimos que ahora que se acerca el proceso electoral para entidades claves como el Estado de México y Coahuila, en 2022, y la Ciudad de México, en el 2023, así como la elección madre, la del 2024, donde se renovará el Congreso de la Unión, la Cámara Alta (de senadores) y el presidente de México, así como más de 2 mil alcaldías, el principal objetivo es desacreditar al PRI e intentar desmembrar a la alianza “Va por México”.

El golpeteo contra Enrique Peña Nieto es el objetivo principal, es la clave para alcanzar la meta trazada: el control total de todo el país. Y ello no porque el ex presidente Enrique no sea culpable o porque sea una blanca palomita y haya salido limpio en su sexenio, sino por la forma y el fondo que contiene la declaración de la Fiscalía General de la República que integra carpetas de investigación por los delitos enriquecimiento ilícito relacionados con diversos casos, en uno de los cuales se encuentra involucrada la constructora española OHL, tanto en delitos de carácter electoral, como patrimoniales; o el expediente por lavado de dinero y transferencias internacionales ilegales.

No, no hay que equivocarse. Estas linduras ya se sabían y todos los mandatarios lo han realizado a lo largo de la historia política de México. Lo que no causa sorpresa es que se dé cuatro años después de haber asumido el poder. No se hizo antes porque no había necesidad. Los cálculos ya estaban planeados.

Hoy de lo que se trata es borrar todo comentario negativo por obras prioritarias y de “seguridad nacional” como Dos Bocas, el aeropuerto AIFA o el Tren Maya, las cuales sobrepasaron su costo inicial y no se ve que vayan a tener éxito en su funcionamiento. De lo que se diga, sólo el tiempo le dará la razón al Presidente AMLO o a sus detractores. Por eso en la embestida contra Peña Nieto, hay que desviar la atención a los temas de inseguridad y del crecimiento de más pobres en México. Y principalmente, derrocar a los opositores que se han encargado de hacerle la vida imposible a López Obrador. Para AMLO, la hora de la venganza total ha llegado.

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