A prueba, capacidad de la nueva titular de la SEP
Leticia Ramírez Amaya es la nueva titular de la Secretaría de Educación Pública, pero mucho antes de que tomara posesión del cargo, los cuestionamientos a su capacidad para dirigir a la institución que tiene el más grande sindicato de México, ha sido una constante que tendrá que demostrar si trae músculo o se convierte en otra más que forma parte de las estadísticas en los resultados negativos en el tema educativo.
Durante casi 30 años ha estado al lado del presidente Andrés Manuel López, es su gente de toda su confianza. En sus inicios estuvo al frente de un aula y después formó parte de la estructura de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). A la nueva funcionaria no se le conoce un potencial conocimiento en el rubro educativo, pero ello no significa que no lo tenga.
A las críticas de que su nombramiento es una burla para la nación, de que es el pago a la sumisa obediencia que ha tenido hacia el hoy mandatario y que responde más a intereses de negociación con la coordinadora y con el sindicato, son enunciados que habrá que responder con el tiempo.
A estos señalamientos habría que añadir que en el sistema político mexicano siempre se han pagado facturas, ya sea por amistad, conveniencia o por recomendaciones. Sería imperdonable decir que un presidente de México, un gobernador o un alcalde, por citar tres entes públicos, sólo tienen a su lado a gente con experiencia y conocimientos comprobados en el rubro que los ascienden o nombran. Si este fuera el caso, no cabe duda que seríamos una potencia en todos los rubros de la vida pública social, económica, política, cultural.
Pero no, no se equivoquen quienes se van por el simple hecho de atacar, de criticar si no se echan una vuelta por el pasado y dejan de cuestionar todo lo que hace el presidente AMLO. Está claro que está en su derecho de nombrar a quien se le pegue la gana, lo único que la sociedad debe exigir es que, en el desempeño de sus funciones, se cumplan las expectativas.
Es aventurero pensar y vociferar que López Obrador le quiere hacer más daño a México con nombrar a la maestra Leticia, no, creemos que no. Pero tampoco pasa nada si cumplen o seguimos empeorando. No se les exige ni se les responsabiliza, en todo caso, la historia los ubica como lo que fueron en su gestión, buenos, malosos grises.
El ejemplo más claro se tiene con los dos anteriores secretarios de Educación que ha tenido este gobierno es el sentido de que su funcionamiento no sobrepasó los estándares que ubiquen mejoras sustanciales. Por otro lado, si en sólo cuatro años ya hubo tres responsables de Educación, se pierde la seriedad por la continuidad en el proyecto que se haya trazado el mandatario.
Las cuestiones políticas y el pago de favores, como se decía, es parte del sistema que utilizan los gobernantes en todas las épocas de la historia mexicana. El que Esteban Moctezuma Barragán haya demitido para irse a la embajada de México en los Estados Unidos de América y que Delfina Gómez Álvarez se aleje de la SEP para irse como candidata al gobierno del Estado de México, en las elecciones del 2023, son el ejemplo de lo que se cita.
En tanto, hay que volver a empezar. Los relevos en el organigrama de la SEP no tardan y ello modifica la planeación que se haya hecho con la anterior titular de Educación. Lo que se cuestiona es la falta de continuidad en los planes de gobierno. Cuando la maestra Leticia Ramírez Amaya se haya penetrado al cien por ciento en las tareas y objetivos de la planificación y producción en el modelo educativo, ya estará entregando la estafeta en 2024.
Ahora que, si fue designada para negociar con la CNTE, organismo en la que la nueva titular estuvo involucrada en sus inicios de lucha magisterial, pues démosle el beneficio de la duda, ya que quien ha sido pieza clave para el atraso del sector es justamente esta agrupación que lucha a base de plantones, bloqueos carreteros, toma de edificios y paros laborales, principalmente en entidades como Oaxaca, Veracruz, Guerrero y Chiapas.
Tras desacreditar la postura de los opositores analistas, periodistas y políticos conservadores, el presidente López Obrador dijo que la maestra Leticia es una mujer excepcional y que contestar el teléfono, como ella lo ha hecho durante su gestión, no es cualquier cosa, hay quienes ni saben y ni tienen paciencia para escuchar al pueblo. Lo cierto es que sólo el tiempo pondrá a cada quien en su lugar respecto a la capacidad o no de la maestra Leticia para ocupar honroso cargo.










