A Uriel Estrada le llegó la hora

Para no vernos como unos vulgares pelados, le diremos que fue una grosería del tamaño del mundo lo que la Federación de Asociaciones de Abogados de Chiapas hizo con tal de quedar bien en las esferas políticas y gubernamentales.

Eso de entregarle un reconocimiento al torturador que finge como titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), es una verdadera acción desdeñable para los chiapanecos y para las autoridades que solapan que un delincuente forme parte de los servidores públicos de la entidad.

José Uriel Estrada Martínez, sí, el titular de la ASE que en lugar de auditar a las administraciones públicas municipales se decida a acudir eventos oficiales, de difundir en sus redes sociales que es amigo de los alcaldes y alcaldesas de la entidad, es hoy noticia luego de que él mismo difundiera a través de un video no mayor a los 50 segundos, que fue galardonado durante la celebración oficial que tuvieron los abogados en la entidad.

Antes de volver a hacer historia del porqué a este sujeto de marras está implicado en hechos de tortura cuando se desempeñaba como fiscal especial de justicia para el caso Jaltenango de La Paz, le diremos que, en sus redes sociales, Estrada Martínez hace fiesta por todos los eventos a los que es “invitado” especial.

En éstas, los usuarios no terminan de alabar y aplaudir su función y, qué cree, no hay una sola persona que opine diferente. Es el funcionario perfecto de este gobierno. En otras, redes de periodistas o ciudadanos cuestionan su labor, pues citan que recibe moches de los ediles; las críticas contra su persona no bajan de ser un servidor público corrupto. 

“Lo llaman lacra, asesino, mafioso y un imbécil que ocupa un cargo público sin merecerlo”, e incluso se preguntan ¿qué deuda tendrá el Estado que le está pagando tan Bien? Y más allá de su labor “institucional”, insisten en que se le pregunte por la lista de “familiares que tiene en su nómina: su cuñado, su concuño, sus amigos de Simojovel…”.

Por estas linduras exigen que sea separado del cargo y se lamentan que los Derechos Humanos en Chiapas no existan; como colofón, escriben que es un “pinche ratero que anda solapando a todos los presidentes municipales. Le dan su mochada y de los 124 ediles no ha metido a “ninguno al bote”.

Los abogados deben estar arrepentidos de la metida de pata. En el caso de que actuaron por su cuenta o fueron obligados por algún político de primer nivel, están a tiempo de deslindarse de reconocer a un funcionario que utilizó la tortura para encontrar solución a un caso especial, que incluso tuvo una recomendación, aún vigente, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ésta es la que nos ocupa.

En 2006, la entonces Fiscalía General del Estado cumplimentó órdenes de aprehensión contra Francisco «N», Salomón «N», César «N» y José Uriel Estrada Martínez, probables responsables del delito de tortura. El 16 de diciembre de 1995, 600 elementos policiacos desalojaron un plantón de mujeres instalado en el puente de acceso al ejido de Nueva Palestina utilizando gases lacrimógenos.

Detuvieron en aquel entonces a 17 personas, entre los que se encontraban Reyes Penagos Martínez, Enrique Flores González y Julieta Flores Castillo. El fiscal Estrada Martínez encabezaba el operativo. Los tres acusaron que les introdujeron gases en sus fosas nasales, les colocaron vidrios molidos en sus pies, golpeados, choques eléctricos, le metieron agua de Tehuacán con chile en la nariz y la mujer fue violada.

La recomendación que emitió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos -bajo el expediente 24/09 CASO 11.822- continúa en vigor y, por lo tanto, el auditor deber dejar el cargo para someterse a la justicia. En el resolutivo se detalla que el Estado se compromete a continuar con las investigaciones hasta conseguir la sanción de los responsables, en tanto, debe entenderse que el proceso de solución permanecerá en activo hasta que se concluyan las investigaciones

Fue el propio titular de la ASE el que revivió el caso con la publicación de su felicitación a la que se hizo merecedor por su desempeño como funcionario. Ahora que enfrente a la justicia, pero antes, que renuncie pues lo que se hace en esta vida acá se paga, y parece que a Uriel le llegó la hora.

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