La esperanza muere al último
El 5 de septiembre se llevará a cabo la elección para elegir al nuevo dirigente de la Sección 50 del Sindicato Nacional de trabajadores de la Secretaría de Salud, sección 50. Después del difícil ascenso de la actual líder, María de Jesús Espinosa de Los Santos, quien llegaría con cuña ante la defensa a ultranza que hiciera en su momento José Luis Díaz Selvas, empoderado en la Secretaría General por más de una década, los más de 12 mil trabajadores se alistan para darle su voto a su candidato.
Hoy en día, ante los ejemplos que nos dan los maestros, por ejemplo, en el sentido de que pelear por un puesto sindical es un buen negocio, la base trabajadora le apuesta a su “gallo” para que, en el proceso, antes que priorizar el beneficio colectivo, tengan la oportunidad de alcanzar su plaza o tener ascensos o hacerse de beneficios extras.
O acaso se dicen mentiras de que una cartera sindical es el negocio de la vida, cuando en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección 7, se tiene el ejemplo de Pedro Gómez Bámaca, un profesor que se metió a la grilla y hoy las denuncias al interior del propio gremio es que ha sido de los dirigentes más corruptos que ha tenido el magisterio.
Tan es así que ya nadie supo de su antecesor, Adelfo Alejandro Gómez, otro líder involucrado en las filas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quien tomó hace 10 años por asalto la sección 7 y tras su gestión salió forrado en billetes; ahora vive plácidamente de sus rentas.
Será lo mismo lo que quieren los que integraron sobre la marcha siete planillas para buscar encumbrarse en la Sección 50 de Salud. Será que a alguno de ellos o ellas le interesará sobremanera que los hospitales del sector no falten los medicamentos, que haya los equipos para atender cómo se debe a la población chiapaneca que no tiene recursos.
En la Sección 50 hay de todo, como en botica: doctoras, enfermeras y hasta abogados de profesión los que se disputan la dirigencia. Saben y conocen que es la oportunidad que nunca han tenido. Ojalá nos equivoquemos y nos tapen la boca de que “el león no es como lo pintan”.
Lamentablemente los que tienen toda la intención de mejorar los servicios de salud y que los beneficios para la plantilla laboral se hagan realidad, no tienen el respaldo de las mayorías. En este proceso también influye el que se sacudan la influencia de los jerarcas de Salud, pues como se dice, en un botín de oro que todos quieren ganar, aunque en su partido jueguen con trampa para alcanzar el triunfo.
Ahí está el caso reciente de la enfermera “Chusy”, la actual dirigente sindical, quien prometió y prometió que no sería más de lo mismo si ella llegara a la Secretaría General. Su ascenso fue duro y complicado. Se recuerda cómo Díaz Selva hizo hasta lo imposible por evitar su derrota, pero ya la base trabajadora se había dado cuenta que su patriarca estaba de parapeto y se había enriquecido en menos de una década.
Otro dardo quemado, se acuerda, fue el caso del extinto líder del Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres, Víctor Manuel Pinot Juárez, quien quería eternizarse en el poder. Hoy se sabe que hasta con un edificio del Cobach quería que pasara a formar parte de su patrimonio.
Así está hoy María de Jesús, quien esperará hasta el último minuto para decidirse a participar para su reelección. Quiere antes medirle el “agua a los camotes” y conocer cómo está la caballada. Total, a ella no le preocupa la estructura, pues a lo largo de estos últimos años logró sentar las bases, pensando que el momento llegaría para buscar seguir estando en el poder, aunque las críticas sean las mismas que tiraron a Selvas: corrupción, venta de plazas.
¿Y el abasto de medicamentos? Bien, gracias. El tema prioritario por el que deben estar ocupados y preocupados pasa a segundo término. Los anaqueles siguen estando semivacíos y son los propios pacientes los que tienen que comprar sus medicamentos. Si eso pasa en el Gilberto Gómez Maza, no queremos imaginar lo que sucede en los demás nosocomios que dependen del Estado.
El mismo 5 de septiembre o un día después, volveremos a escuchar frases triunfalistas y de esperanza como el que pronunció “Chusita” el día que fue declarada ganadora, en 2018: “Ya merecíamos este cambio y hoy lo hicimos todas y todos, siento esa gran esperanza al igual que muchos de ustedes y ha llegado el momento de que podamos gozar de justicia”. Al final somos optimistas, esperemos, por tanto, que la justicia llegue algún día para bien de la plantilla laboral y de quienes dependen de ellos como pacientes.










