Nuevo plan de estudios y el …adoctrinamiento

No queremos imaginar qué opinan los líderes de la afamada y bien ponderada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) respecto al nuevo Plan de Estudios que impulsó la ex titular de la Secretaría de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez. 

Lo que sí sabemos es que el contenido de este programa piloto orillará a que los maestros salgan con la misma cantaleta, es decir, los veremos en las calles porque simplemente “el programa no es de su agrado, afecta el proceso educativo de los niños y distrae las tareas previas del magisterio”. 

Como suele suceder siempre, para el gobierno es un plan bien pensado y analizado y, contrario a ello, los especialistas en la materia cuestionan que el modelo carece de contenido y que difícilmente ayudará a los niños de educación preescolar, básica y secundaria.

Dentro de dos meses, a finales de octubre, en 30 escuelas por entidad, se aplicará de manera gradual el diseño de este programa piloto que tiene como objetivo la formación integral y humanista para garantizar la enseñanza de excelencia con base en los principios de inclusión, pluralidad y colaboración.

El programa incluyó la participación de especialistas, investigadores, académicos, instituciones educativas y organizaciones sociales, así como padres de familia y maestros. Hubo foros y asambleas, pero curiosamente los medios de comunicación no se percataron de ello.

La novedad será la formación docente con el diseño de programas de estudio a cargo de maestras y maestros; desarrollo de estrategias nacionales, así como transformación administrativa y de gestión.

El fin, dice la Secretaría de Educación, es formar ciudadanos con principios de igualdad sustantiva, solidaridad, reparación del daño, libertad, interculturalidad, justicia ecológica y social, igualdad de género, entre otros. Se abordarán los campos formativos: lenguajes; saberes y pensamiento científico; ética, naturaleza y sociedad, y de lo humano y lo comunitario, vinculan las acciones de enseñanza y aprendizaje con la realidad de las y los estudiantes en su vida cotidiana.

Todo luce muy bonito, pero el maestro ya se anda preguntando de qué tratará este lenguaje rebuscado pensado desde el escritorio desde el centro del país. El reporte que en su momento presentó la maestra Delfina Gómez no precisa si se tomó en cuenta la diversidad cultural y de usos y costumbres de los pueblos que integran a una entidad, como Chiapas.

Decimos que la elegancia de las palabras usadas en el nuevo plan de estudios en lugar de parecer entendibles y de razonamiento de primera mano, confunden a la base laboral magisterial, en el sentido de que son enunciados generalizados. Y no es discriminación, pero es indudable que en el sistema educativo nacional no se logra entender que la comunidad magisterial no es la más apta para abordar este tipo de enseñanza didáctica cuando se está en crisis educativa.

La Secretaría de Educación en la entidad debería informar a detalle en qué consiste el nuevo programa de estudios que se lanza justo ahora que apenas se intenta recuperar todo lo perdido por dos años de pandemia. Los detalles del proyecto deben explicarse a detalle para que no haya razón de cuestionamientos adversos.

Se desconoce si la institución educativa se percató que miles de niños, adolescentes y jóvenes dejaron de ir a la escuela o nunca más se volvieron a conectar a una red por no tener los recursos para contratar el servicio o bien por no existir la cobertura de internet en su lugar de origen.

Son muchos factores que quedan en el aire, por lo que la Secretaría debería estar haciendo en este momento una evaluación sobre qué tanto afectó la pandemia y las clases virtuales en el aprendizaje general en todos los niveles. Y por la misma crisis en que se encuentra el sector, lo peor que le puede pasar a la educación es que se le imponga un nuevo sistema, cuando no se cierra la herida que ha dejado el COVID y las grandes fallas que exhibieron a la Secretaría de salud en el manejo de la pandemia.

Ahora que, si el nuevo plan es una buena propuesta educativa, las actitudes de Morena dejan al descubierto que le importa más seguir posesionado al presidente AMLO como el único salvador que hay que tener presente hasta en los libros o cuadernos de la escuela. O no es una grosería -con fines de lucro- al compartir una plantilla de etiquetas escolares donde aparece la actividad política y social del hoy presidente durante su lucha como oposición

Las etiquetas compartidas en redes por Morena son muy similares a la que miles de niños usan como etiquetas escolares en sus libretas o libros, en donde colocan sus datos como nombre, apellido, grado y materia. Lo cuestionable es que en las imágenes sólo aparezcan fotografías de AMLO y eso, dijeron usuarios de redes sociales, se llama adoctrinamiento

Pareciera que el asunto no levantó ámpula, pero qué delicado este procedimiento de los morenistas que no saben cómo quedar bien con su jefe, pero que en los efectos no alcanzan a dimensionar que no le hace bien al mandatario, o quizás estamos pecando de inocentes pues el fin es seguir discutiendo y abordando cuestiones triviales para “olvidarnos” un poco de la crisis que nos agobia como sociedad.

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