Carlos Molina se enfrentará a las falsas tribus
Desde hace un par de años, nadie daba un peso por Carlos Molina Velasco, el hoy presidente estatal del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Ni en el propio instituto político se las olía que fuera a dar el salto del tigre para quitarle el triunfo a muchos que ya se hacían vestidos de guinda, en la elección reciente celebrada en la entidad.
El miércoles pasado, la dirigencia nacional, encabezada por Mario Delgado y Citlalli Hernández, presidente y secretaria general, respectivamente, oficializaron el triunfo de Molina como presidente del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, al extenderle el nombramiento oficial.
Con ello, la Cuarta Transformación en Chiapas se presta a trabajar para enfrentar lo que seguramente será una de las elecciones más difíciles, la del 2024. Carlos Molina, a pesar de su juventud, ha demostrado que tiene las tablas para sacar adelante lo que se le presente en el futuro.
Y vaya que tendrá que poner todo lo que tenga de fuerzas para aplacar a las tribus que desde ahora ya se organizan para colgarse del partido y colocarse como los candidatos más “idóneos” para los municipios, regidores, síndicos, diputados locales, federales y senadores. Sin dejar de mencionar que el gran reto será catapultar al que sea el candidato a la gubernatura de Chiapas.
Desde ya tendrá que recurrir al librito de apuntes para conocer cómo enfrentar a los grupos que intentarán venderle el sol y las estrellas, con tal de que estén en la jugada. Su equipo que lo acompañará en esta odisea, integrado por la secretaria general, Karen Calcáneo Constantino; el secretario de organización, Ernesto Noriega Álvarez; la secretaria de finanzas, Patricia Arévalo; y la presidenta del consejo y también diputada local, Flor de María Esponda Torres, entre otros, tendrán que trabajar contra reloj.
Nos referimos en concreto para sentarse a dialogar con aquellos grupos que se inconformaron en las pasadas elecciones. Aunque comparado con el cochinero que se registró en otras entidades, las pocas inconformidades de morenistas tendrán que plantearse en la mesa para sanar heridas.
Es cierto, como en botica, en todos los partidos se cuecen habas, y por qué no en uno de reciente creación que ha demostrado ganar en casi todo lo que se le pone enfrente. Claro, habría que precisar que mientras el presidente de México, el fundador de Morena, Andrés Manuel López Obrador, se mantenga vigente y le den las fuerzas para seguir poniendo la cara por sus ideales, prácticamente el triunfo estará asegurado.
Lo que Molina Velasco debe tener presente es que se le avecina un vendaval de fuerzas, en la que los que quieren llegar a la candidatura para gobernador, le pondrán piedras en su peregrinar, intentarán ganarle batallas, aduciendo que no tiene experiencia suficiente. Otros más, los más maliciosos, le ofrecerán las perlas de la virgen y es ahí donde su sexto sentido tendrá que estar a las vivas.
Como él lo dice, si el partido está unido -esa será su principal e inmediata tarea-, se combatirá a las falsas tribus y se encaminará a fortalecer la dirigencia, a que sea respetada, a buscar el bien común y no de particulares. Si esos parámetros se cumplen, Morena en Chiapas debe tener un camino liso rumbo al triunfo de los comicios en 2024.
En estos momentos Molina Velasco tiene visualizado que las tormentas y tempestades serán al interior del propio partido, pues para todos está claro a estas alturas que no hay adversario enfrente, en la oposición, que tenga un mínimo de oportunidad para arrebatarle el triunfo
Si el dirigente estatal consigue eliminar lo que él llama las falsas tribus, los impostores o arribistas, el objetivo de la Cuarta Transformación, por lo menos en Chiapas, no debe tener obstáculos que le impidan rendir buenas cuentas a la dirigencia nacional, al presidente de México y al gobernador Rutilio Escandón.
A dos años de la meta trazada, el juvenil dirigente tendrá el tiempo suficiente para recorrer el territorio chiapaneco, fortalecer los cuadros y donde no haya infraestructura, instalarla. Por lo pronto, Molina Velasco ya está registrado en los anales de la historia como el primer juvenil que llega a la dirigencia estatal, sólo falta que responda con creces a la confianza que depositaron en él.










