A cuidar los agandalles en distritos electorales indígenas

Ahora que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó por unanimidad la creación de un nuevo distrito electoral indígena, seguramente varios personajes de corbata y saco querrán aprovechar la oportunidad para calzarse sus huaraches y su morral -sin que se intérprete como discriminatorio- para andar en busca de firmas y sellos para victimizarse y decir que siempre han trabajado por las causas de los pueblos originarios.

Durante la sesión donde se dieron a conocer las nuevas demarcaciones territoriales de los distritos electorales uninominales locales en que se dividen los estados de Baja California, Chiapas, Jalisco y Sonora y sus respectivas cabeceras distritales, el presidente del Consejo General aprovechó para lanzar un puntilloso mensaje: “…la distritación nacional es un muy buen ejemplo de las múltiples labores que lleva a cabo el Instituto, más allá de los procesos electorales”.

“Este ejercicio es un nítido ejemplo de cómo se hacen las cosas y permiten que hoy en México no haya fraudes electorales y no haya conflictos sociales derivados de la disputa política en las urnas”. Su dardo fue en clara respuesta a la insistencia de los diputados de Morena y sus aliados para que se aborde en el pleno la aprobación de una nueva reforma electoral.

Y es cierto, hay que considerar que alrededor de una elección hay que considerar previamente que el INE no sólo hace elecciones cada tres o seis años y que todo cambio legal o ajuste presupuestal debe partir de datos ciertos y objetivos.

El miércoles pasado, se conoció la noticia de que el INE aprobó que Chiapas tenga 24 distritos locales, de los cuales 10 de ellos son indígenas. Sumó uno más de este último rango, por llamarlo de alguna manera y cuya nueva composición será utilizada a partir de los comicios del 2024, donde habrá elecciones para elegir regidores, síndicos, alcaldes, diputados locales y federales, así como senadores de la República, los cuales irán a la par con la elección del nuevo presidente o presidenta de México.

Pero en referencia al tema de inicio, de un nuevo distrito indígena, con las experiencias que se tienen hoy en día, donde algunos exfuncionarios estatales se brincaron la barda para que con argucias, manipularan a las autoridades locales sacándoles las firmas en asamblea en la que los consideraban “líderes” que habían estado trabajando con las comunidades, a cambio de apoyos y promesas que no cumplieron, los reconocieran como candidatos a diputados indígenas, cuando en los hechos son de raza mestiza e incluso hay casos donde sus padres eran extranjeros.

Citar los nombres no tiene caso. En la conciencia de estos hombres y mujeres que hoy están disfrutando y “trabajando” desde sus curules en Chiapas y en el Congreso de la Unión, quedará si actuaron con honestidad, aunque para la ciudadanía en general tienen la certeza que fueron “gandallas”.

Ojalá que ahora el Instituto Electoral y Participación Ciudadana cuide que no se vuelvan a cometer los abusos contra los indígenas, un sector de por sí olvidado por muchas décadas atrás. El IEPC está en la obligación de cuidar que los derechos de los auténticos hombres y mujeres líderes de los pueblos originarios les sean respetados.

Claro, habría que tener mucho cuidado y eso le corresponderá al mismo pueblo, que los dirigentes no sean “guerrilleros” de experiencia que han encontrado la fórmula para no trabajar y a base de amedrentamiento, imponen a sus representantes para llevar provecho. Casos hay muchos, pero el más visible está en Oxchuc, donde los cabecillas utilizan la manipulación de las masas para su conveniencia personal.

Las afrentas deben concluir. El mismo órgano electoral debe proponer a la LXVIII legislatura que se reglamente por ley la elección de los candidatos indígenas. De que hay hombres y mujeres con estudios o capaces que pueden luchar porque el desarrollo aterrice a sus pueblos es innegable que los hay.

Insistimos, sin el afán de denigrar, ¿acaso se ha visto a la diputada local por el distrito de San Cristóbal, que “ganó” la diputación indígena con guaraches, con vestimenta tradicional y con su bastón de mando? ¿Se conocen los beneficios que han logrado los diputados federales indígenas? No hay tal y por ello es necesario que se acaben las acciones tramposas.

Está bien que hoy haya un nuevo distrito indígena, seleccionado con base al incremento de la población que registró el Inegi, porque habrá más recursos, pero éstos deben llegar hasta la comunidad no quedarse en cuentas bancarias de los aprovechados.

Qué bueno que fue aprobado por consenso de todos los partidos políticos nacionales y locales. Ahora habría que empezar a vigilar cómo trabajarán los “políticos” los diez distritos indígenas con cabecera en Yajalón, San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Simojovel, Palenque, Bochil, Las Margaritas, Venustiano Carranza, Chamula y Chillón. Ojalá se terminen los agandalles.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *