Elecciones extraordinarias, ¿para qué le mueven?
Se entiende que los órganos electorales deben cumplir con la ley y, por lo tanto, hay que seguir los protocolos establecidos para celebrar comicios donde se hayan suspendido por los motivos que fuesen. En Frontera Comalapa y en Honduras de la Sierra las autoridades están concentradas en un Concejo Municipal en tanto se convoca de nueva cuenta a elecciones extraordinarias.
En estos dos municipios no ha habido condiciones de seguridad para efectuar comicios en dos jornadas anteriores, la ordinaria de 2021 y la extraordinaria en 2022. En ambos casos, las dos demarcaciones continúan trabajando sin que se conozca de hechos extraordinarios que impidan que los programas de gobierno aterricen.
Es más, hay municipios donde las autoridades constitucionalmente elegidas trabajan contra viento y marea, y sus problemas no se asemejan a los que presentan los “rebeldes y violentos” municipios de Comalapa y Honduras de la Sierra. En estos no hay, por lo menos, al momento, hechos desestabilizadores que se diga impidan la sana convivencia de sus pobladores.
De ahí que las preguntas obligadas serían ¿para qué una tercera elección? ¿Acaso no se puede legislar para que no haya barullo y las cosas continúen igual? ¿Para qué alborotar el gallinero? ¿Para qué revivir las viejas rencillas partidistas? ¿El dinero que se gastará de nueva cuenta en organizar las elecciones podría destinarse a los dos municipios “huérfanos” de autoridades constitucionales?
La consejera del Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC), Magdalena Vila Domínguez, dijo que el Congreso del Estado, quien debe convocar a las elecciones, realizará mesas de trabajo con los pobladores de ambos municipios para cumplir con el mandato referido. Es preciso recordar que el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas hizo público el segundo ordenamiento jurídico para que la LXVIII legislatura haga la convocatoria referida.
Para ello estamos hablando que son 13 meses sin que haya autoridades municipales elegidas por el pueblo. Se viene el fin de año y no se ve para cuándo pueda haber comicios. El Congreso, en esta dinámica, suponemos que prefiere alargar los tiempos para no “transitar por veredas que te pueden llevar a caminos escabrosos”.
Lo que las autoridades deben hacer es inyectarles recursos a Comalapa y a Honduras de la Sierra. Si tienen planeado realizar mesas de trabajo para consultar si existen condiciones para los comicios extraordinarios, pues sería una señal equivocada. Estamos de acuerdo, reiteramos, que se tiene que cumplir la ley, pero esto se puede resolver con diálogo, con los representantes de los partidos políticos ante el IEPC, acordar que lo mejor es mantener la fiesta en paz.
Ya habrá suficiente tiempo para contener a los grupos de lidercillos que estarán, sin dudarlo, organizándose para las elecciones de 2024, cuya organización debe empezar a finales de 2023, justamente dentro de un año. Hay que recordar que los restantes ayuntamientos también deben elegir a sus alcaldes y alcaldesas que quieren encumbrarse como los salvadores de sus municipios de cuna.
Si en el 2021 y 2022 la falta de condiciones de seguridad en Frontera Comalapa y Honduras de la Sierra orilló al IEPC y al INE decidir suspender las elecciones, la tercera no será la vencida. Por ello habría que tomar en consideración lo que dijo Vila Domínguez que antes del primer resolutivo del Tribunal Electoral, el Instituto de Elecciones realizó una reunión para trazar el camino a seguir para la realización de las elecciones, sin embargo, no se dieron las condiciones.
Aunque la autoridad electoral confíe, la misma Secretaría de Gobierno tiene un diagnóstico nada alentador si se “remueve el avispero”, y si está en esta sintonía, los órganos electorales volverán a cancelar, ya que privilegiarán la integridad física de su personal y de la propia ciudadanía.
Con los hechos delictivos que en las últimas semanas se han registrado en algunas partes del estado, la autoridad gubernamental decidirá mantener las cosas en calma, como están y en realidad, a menos que los pobladores digan lo contrario, que no lo creemos, se decida a no convocar a elecciones.
Por lo pronto, el Congreso del Estado tiene en sus manos que las aguas continúen en su cauce.










