No hay piso parejo y el INE está perdiendo autoridad
En tanto la perorata de acusaciones entre los actores políticos y el órgano electoral continúe, hasta el final de la elección de 2024 la grilla barata continuará invadiendo los oídos de millones de mexicanos, una estrategia que se practicó durante más de siete décadas y ahora se vuelve a repetir.
Esto de la política está como las modas, en el sentido de que primero sale como boom determinado hecho que sacude las conciencias o mueve a la gente en su manera de vestir, consumir o copiar estereotipos. Después desaparece y pasado algún tiempo vuelve a resurgir como novedad.
Un ejemplo, burdo si lo quiere tomar como tal, es cuando en antaño la madre de familia se preocupaba de que su hijo no trajera los pantalones rotos, desconocidos. De inmediato se ponía a ponerle un parche para disimular pues la consigna era estar remendado más nunca deshilachado. Hoy los pantalones con aberturas, descocidos u hoyos al por mayor, son la novedad.
Hace unas cinco décadas un niño cuya condición social rayaba en la pobreza, llevaba sus libros en un morral y justo hace un par de años, la moda era que las mujeres traían la misma pieza, en versión moderna, para presumir los productos que contiene en su interior.
Eso justamente pasa con en el poder. Lo que antes como opositores se criticaba e incluso lo que pasó a formar parte de las leyes para el piso parejo hoy se pisotea peor que cucaracha. Y no se trata de inclinar la balanza hacia un lado, pero está demostrado que con el pleito a morir disfrazado contra el Instituto Nacional Electoral de que es de los más caros del mundo o de que su presidente es aliado de los conservadores, a los mexicanos nos tienen entretenidos con los verdaderos problemas que mantienen soterrado al país.
Y no se trata de volver a citar equis o zeta problema o el multicitado tema de la inseguridad que azota a México, cuyos hechos de sangre y muerte nos los quieren restregar en la cara como sucesos producto de la normalidad. No, ahora como en antaño, se hace lo que el gobernante o partido en el poder dictamina.
Se está justo a 13 meses de los comicios en 2024 de que inicien las campañas electorales oficialmente. En enero de ese mismo año estarían arrancando, pero no. Hoy los mexicanos, como tienen mucho dinero, son los encargados de financiar los movimientos masivos o sacudidas de conciencia a nombre de su aspirante político preferido.
Hoy al INE, aprovechándose de esa conjetura bélica en declaraciones, nadie lo toma en cuenta. Sus disposiciones o sanciones que la ley le protege y da derecho a aplicar, nadie le hace caso. El INE ha perdido la jerarquía de árbitro cuando en lugar de aplicar sanciones o prohibir de tajo los procedimientos fraudulentos de los candidatos adelantados, le reclaman que se extralimita y no respeta la libertad de expresión.
El INE todavía, como actuando en son de paz, aprueba que equis corcholata pare su adelantada campaña electoral y todavía redacta la forma en que debe hacerse el procedimiento. La respuesta a sus expediciones legales es una contrademanda que lo ubica como un ente sin autoridad.
Hoy quienes han sido destapados a la grande descuidan su responsabilidad pública. Trabajan a medias, delegan funciones, no supervisan y la respuesta es el caos social, el reproche de ciertos sectores que ven afectados sus intereses individuales o colectivos.
En su ambición por representarnos en el máximo cargo que tiene este país, no se dan cuenta que pierden más de lo que pudieran ganar. No es lo mismo atender de forma directa un conflicto social generado por la incompetencia de algún funcionario, que mandar a servidores públicos segundones que no tienen la capacidad de decidir.
Se equivocan si piensan que recorrer el país bajo cualquier argumento legaloide le garantizará votos a favor. Los tiempos han cambiado, la gente está más enterada, se da cuenta de las maniobras politiqueras.
Si se insiste en violar las leyes, en tomar las recomendaciones con valemadrismo, el resultado final puede ser inesperado. No hay que jugarle al sansón pues puede perder la cabellera. Ahora que si ya se cree que es inamovible en los momios de las encuestas para qué seguir realizando prácticas indecorosas o ventajosas.
No se quiere aceptar que quien viola el precepto de piso parejo podría estar cavando su propia tumba sin que se dé cuenta, y, además, la ciudadanía se ha dado cuenta que esto es también parte del juego, distraer pues el país no camina como se debiera, así nos bajen la luna y las estrellas.










