Puro sufrimiento en el Día Internacional del Migrante
Mañana domingo 18 de diciembre se celebra el Día Internacional del Migrante, aunque a decir verdad ¿festejará algo este sector desprotegido que lucha cada minuto de su vida por sobrevivir y alcanzar una vida digna para él, ella o sus familias?
Chiapas juega un papel fundamental como paso territorial de miles de personas provenientes de los países de Centroamérica, Sudamérica e incluso de otros continentes, cuya aspiración es llegar a los Estados Unidos de Norteamérica.
Legal o no su sueño de “invadir” otro territorio, cientos de, por no decir, miles de familias, hombres solos, mujeres que se deciden a emigrar para lograr su propósito de vivir mejor, niños acompañados de sus padres o en el peor de los casos, adolescentes aventurados sin ningún familiar, intentan cruzar la mágica línea que separa a los Estados Unidos con México.
Su objetivo es lograr un empleo que les de la garantía de comer y, aun así, les alcance para mandarle a la familia que dejaron en El Salvador, Guatemala, Honduras u otro país de origen.
Las historias de miles que regresan peor que como iniciaron duelen en el alma. Su situación es precaria, limitada y con riesgos que extralimitan su seguridad personal.
México, a pesar de ser un país en desarrollo, con dinamismo económico, competidor, sufre los embates de este fenómeno que día a día se agudiza. Las políticas gubernamentales de protección, contención y atención a los migrantes son limitadas, casi imperceptibles.
Es paliativa la forma en que se les apoya durante su estancia temporal en suelo mexicano, país que, por cierto, también tiene miles de connacionales en suelo americano o en Canadá, donde realizan trabajos que regularmente no están “hechos para la población de los países del norte.
Aunque este fenómeno también se da en México. En entidades como Jalisco, por ejemplo, trabajan personas que provienen de otros estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Veracruz. Les pagan el mínimo y son explotados en el sector agrícola
Hoy en su día, los migrantes no celebran, es más, ni saben qué se festeja dicha festividad en su honor. Por bien servidos se darían si en lugar de estar participando en la festividad del almanaque, tuvieran empleo.
Darían gracias si se les atendiera y se les extienda el pase o visa humanitaria que les permite, por cierto tiempo, transitar por el país sin que sean molestados, extorsionados y hasta violentados por bandas criminales y por las autoridades policiacas y migratorias.
Festejarían en grande si no los tuvieran en la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula con mentiras, o que les permitan avanzar en caravana para que apenas iniciado el camino las disuelvan y la autoridad tenga argumento para detenerlos y deportarlos a la frontera con Guatemala, la misma operación que el gobierno de Estados Unidos hace, dejarlos a sus suerte, abandonados en la franja fronteriza con los estados mexicanos.
Por eso mañana en lugar de agradecer lo que hacen por ello, reprobarán el que el Instituto Nacional de Migración haya desmontado el módulo de atención humanitaria a migrantes en el municipio de Tapanatepec, Oaxaca, donde había miles esperando que les extendieran sus documentos.
Se imagina qué hacen los extranjeros provenientes de 104 países ahora que se cerró el módulo, como lo confirmaron agentes federales de Migración de Oaxaca y Chiapas.
Cuál es el respeto y la lógica de la autoridad migratoria cuando dice que van a seguir atendiéndolos si les cierran las puertas. Dónde está el razonamiento estructurado de los funcionarios del Instituto que, aunque presuman que dieron atención especializada a los migrantes que acudieron al módulo, si al final lo cierran. Dónde están o dónde andan, los cientos que estaban esperando la humanitaria respuesta a sus demandas.
El comisionado del Instituto Nacional de Migración no se muerde la lengua al decir que seguirán atendiendo a los migrantes, y, ¿Dónde lo harán? Si ya cerraron la estación migratoria de Tapanatepec. Lo que es burlarse de la gente desprotegida, quienes, a pesar de no ser mexicanos, son humanos, y como tal necesitan atención.
Si el gobierno le permite la entrada al país o no tiene la capacidad para impedir su ingreso, entonces hay que responder. Así de sencillo.










