La CNDH rema contracorriente

Las críticas, pero, sobre todo, la evidencia de que una de las dos cartas que había presentado la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Rosario Piedra, no reunía el perfil para formar parte del grupo que elegiría los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), que deben renovarse en los primeros meses de 2023, surtió efecto, luego de conocerse que la propuesta fue retirada y suplida por otra ciudadana”.

La CNDH canceló el nombramiento de María del Socorro Puga Luévano, certificada en ‘yoga de la risa’, como la persona que integraría el Comité Técnico de Evaluación para renovar al INE.

Acá lo dijimos, las diferencias entre el partido en el poder, Morena y sus aliados -PVEM y PT-, y la oposición PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano, traerá debate en cada movimiento que hagan y este tema crucial del INE, fue un ejemplo de que la lupa estará presente en toda circunstancia.

El que la señora especialista en yoga no haya sido aceptada no fue en realidad por esta medida, pues puede ser lo suficiente capaz para realizar la función a ejercer, lo que no contaba la señora Rosario Piedra es que, de botepronto, nomás se conocieron los nombres de las propuestas, ya se estaba denunciando que María del Socorro tenía claras simpatías con Morena y su militancia no se reportó en el currículo presentado ante el INE.

Seguramente con que la CNDH haya reculado no pasará la solicitud de juicio político que la panista Kenia López Rabadán había anunciado solicitaría contra la titular del organismo defensor de los derechos humanos.

Lo cierto es que lo que denominamos democracia tardará aún mucho tiempo para que sea una realidad, por las diferencias extremas en que los grupos partidistas que se disputan el poder no dan su brazo a torcer. Por lo menos en Morena no hay ni un ápice de posibilidad de que algún día acceda a sentarse a la mesa a dialogar, a conciliar.

Esto es muy malo en gran medida para la democracia, pero, principalmente, para la simpatía que en algún momento han tenido cientos de votantes ciudadanos que compaginan o creyeron en la doctrina de la transformación. Nos resistimos a creer que en Morena no se den cuenta que a cuatro años de este gobierno no deje pasar iniciativas de la oposición que pueden ser complementarias y benéficas a lo que intenta consolidar la administración en turno.

Como muestra a esta problemática, donde no se ha reconocido en ningún momento que ha habido errores y se los “echan” a los gobiernos anteriores, está la postura que asume la Comisión Nacional de los Derechos Humanos cuando afirma que se decidieron retirar como propuesta a la maestra de yoga porque “no seremos nosotros quienes enrarezcamos ese proceso, trascendental para el país”.

La humildad en una institución “protectora” de los derechos humanos parece que quedó atrás, y aunque no lo reconozca, la decisión que había tomado la presidenta de la CNDH era no reconocer que se habían equivocado. Sin embargo, la presión mediática y la realidad, la obligaron a recular.

Tan es así que no sólo es motivo de otro traspié, yerro o error disfrazado para ver si pegada, sino que la credibilidad se esfuma en una institución a la que se le tenía esperanza de ser el parteaguas para atender problemáticas ancestrales rezagadas en los archivos y que continúan padeciendo grupos u organizaciones sociales, indígenas, campesinos y demás ciudadanos desprotegidos.

Además, las quejas del mal funcionamiento y la imposición en las decisiones al interior de la CNDH las ha manifestado su propia gente, los propios integrantes del consejo consultivo que “rige las decisiones del organismo”.

Por ejemplo, el que Jorge Saavedra López, integrante de este consejo diga que “no es la primera vez que los ignoran y no les consultan respecto a decisiones tan importantes”, comprueba de que las cosas no “son como las pintas”. Cierto, esto pasa hasta en las mejores familias, pero que sea en la CNDH, eso sí que está para pensarlo.

Como colofón a este historial que ha desacreditado aún más a la CNDH, Rosario Piedra propuso como el reemplazo a Araceli Mondragón González, cuya trayectoria es que «tiene doctorados y postdoctorados, es investigadora, becaria del Conacyt, amplia trayectoria en estudios de temas políticos».

Si este currículo que habrían de detallar es correcto, sólo falta ver que sea profesional e imparcial en las decisiones claves que deben dar claridad y transparencia para darle paso a la democracia que tanto falta le hace a este país. La CNDH vuelve otra vez a remar contracorriente.

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