Se avecina una guerra sin cuartel en la Sección 7 del SNTE
Dijimos que en enero empezaría la “guerra” civil, primero, por lograr que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) emita la convocatoria para elegir al nuevo comité que integrará la Sección 7, en manos de Pedro Gómez Bámaca desde octubre de 2017, y segundo, para exigir transparentar la gestión del cuestionado y “revolucionario” líder salido de la aguerrida CNTE.
La pandemia, recordemos, fue el argumento que utilizaron los dirigentes para posponer en 2021 la celebración de las elecciones. De hecho, lo que tanto criticaba Gómez Bámaca de que debían cumplirse los estatutos él fue el primero que los aceptó con tal de prevalecer en el poder. Cierto, el COVID estaba en su apogeo y por tanto resultaba hasta imperdonable no hacerlo.
El SNTE nacional es un poderoso sindicato, cuyos líderes han operado al lado de los gobiernos en turno, para obtener canonjías, prebendas y hasta la venia para integrar y registrar partidos políticos, como lo hizo en su momento la controvertida maestra Elba Esther Gordillo Morales, con el PANAL. El mandatario que diga no ha utilizado al SNTE estaría mintiendo.
Por eso, el surgimiento que tuvo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), primero impulsada y respaldada por el propio gobierno para contrarrestar al SNTE, fue después un dolor de cabeza, no tanto por su integración como un ala combativa, sino por su postura beligerante que asumió para alcanzar sus objetivos.
Chiapas, Oaxaca y Guerrero son los estados donde esta organización creció tanto que su organización es temida por las autoridades. Por ello, la inquietud que se vislumbra predomina en el ambiente es no permitir que la CNTE se haga de nueva cuenta del control político y económico que representa la Sección 7.
Al contrario, el movimiento que lidera Ancheyta Bringas es agrupar a todos los grupos que fueron desdeñados para impulsar una auditoría en contra del anterior líder, Adelfo Gómez y del actual, Pedro Gómez Bámaca.
Esta situación, sin duda, será el tema relevante que cimbrará la gobernabilidad del estado, pues de todos es conocido que, a punta de actos intimidatorios, acompaños de violencia física, serán los ingredientes que se esperan prevalezcan entre la CNTE que buscará dejar un dirigente afín y el intento del SNTE de recuperar la gran plaza perdida desde hace casi 10 años.
Claro está que nada es gratis en esta vida y el movimiento que desde el 2021 empezó a gestar Ancheyta Bringas es también para tener el control de la Sección 7, aunque él no sea dirigente porque los estatutos no se lo permiten pues debe estar activo, hoy es un maestro jubilado.
Sin embargo, tiene algunos puntos a su favor como el que después de dos décadas de haber sido el líder, aún esté vigente para exigir se aclaren las gestiones de Pedro y Adelfo. Por eso decimos que será una pelea de pronóstico reservado, en la que probablemente los que paguen los platos rotos será la ciudadanía por aquello de los actos desestabilizadores que acostumbran a ejecutar.
Decimos que los habitantes serán los castigados porque no se descartan paros, marchas, bloqueos carreteros, de edificios públicos y de rehenes humanos, porque esta última práctica les ha traído buenos dividendos a los maestros de la CNTE.
Sólo vasta ir a los anales de la historia para recordar cuando las instalaciones de Palacio de Gobierno, de la Secretaría de Educación, de la delegación de la SEP o de la Subsecretaría de Educación Federalizada, eran tomadas por los “maestros”, secuestrar al personal y con ello presionar a la autoridad a negociar.
SÍ Víctor Manuel Ancheyta Bringas clama a los cuatro vientos que la gestión de Pedro Gómez Bámaca es el episodio más corrupto y más negro de la sección 7 en la historia de la Sección 7 es porque tiene los “pelos de la burra en la mano”
Asegura que hay corrupción tanto en la caja de ahorro y préstamos en el Fondo de Ahorro como Beneficio Social en el robo que perpetraron de los anteriores bonos, de jubilados y pensionados y en los recursos del propio sindicato.
Por eso será una elección de pronóstico reservado. Aunque, claro, falta ver si la CNTE acepta que salga la tan añorada y ansiada convocatoria. Entre tanto, se tejen las telarañas para atrapar a los corruptos, según Ancheyta.










