A la espera de la noticia mediática

En las próximas horas, la noticia bomba sobre el veredicto de que si Genaro García Luna es culpable o inocente sólo le atañe sobremanera al gobierno mexicano y a los panistas, porque de lo que resuelva el jurado de Estados Unidos de Norteamérica, donde se le juzga al ex secretario de Seguridad Pública en los tiempos de Felipe Calderón, se encaminará para explotar mediáticamente el tema en el colectivo mexicano.

¿A quién le conviene que el caso del exfuncionario sea declarado culpable? Lógico, al que le súper interesa es al presidente de México pues con ello afianzará su discurso de que los neoliberales son de los más corruptos.

Después la atención la centraría en el ex presidente Calderón, quien, aunque no esté viviendo en territorio mexicano, recientemente obtuvo la nacionalidad española y allá radica, tampoco lo pueden involucrar tan fácilmente porque en todo esto sólo hay dichos, señalamientos directos con el dedo, pero nada de pruebas fehacientes, contundentes.

Y es justamente en esta posición en la que se encuentra García Luna, que existe una esperanza de que sea exonerado o su castigado no sea cárcel de por vida, sino la de 10 años como máximo. Este análisis sobresale porque el jurado que en estos momentos se encuentra deliberando no logró tener las evidencias contundentes de lo que se le acusa.

De ser esto último el veredicto final, el gobierno mexicano se blindó al extender varias órdenes de aprehensión por diversos delitos que serían juzgados en el centro del país al solicitar la extradición de García Luna. El objetivo es, sin duda, tener la agenda política en sus manos ante las venideras y tortuosas elecciones de 2024.

La fiscalía en Estados Unidos definió a García Luna como inteligente, poderoso y ambicioso, y una pieza clave para algunos grupos de la delincuencia organizada. Reconoce también que no hay pruebas, únicamente las emitidas bajo juramento. La defensa, en este último punto, cree que su cliente no será condenado.

Lo que seguramente saldrá de este proceso judicializado es la sentencia como culpable del ex funcionario de confianza de Felipe Calderón, y de inmediato arrastrará la cobija para resguardarse en una fría celda, de esas que se tienen en las cárceles estadounidenses.

No se sabe con exactitud qué día se dará el veredicto final, pero de lo que sí se está seguro es que en este caso la justicia mexicana consolida su plan b, pues de lo que se trata es explotar al máximo el tema.

Después, viendo los tiempos electorales de medio año, para las elecciones de Coahuila y el Estado de México, el otro cliente que se encuentra en el reclusorio del centro del país, Emilio Lozoya, será el otro distractor. Por eso las últimas cuatro suspensiones para analizar su proceso. La reciente se pospuso por dos meses, tiempo que estiman durará el efecto García Luna.

Los tiempos, habría que reconocer, están bien planeados por la autoridad mexicana para tener el pulso de la información mediática contra el PAN y sus actores políticos que lo rodean. Ahí está precisamente el tema de la nueva marcha que se llevará a cabo el domingo 26 de febrero en la Ciudad de México y otras principales urbes del país, donde se ha convocado salir a las calles para defender al INE de lo que han llamado el avasallamiento para tener el control absoluto.

Cierto o no este punto, la antesala de los ataques entre el partido en el poder, Morena, y sus adversarios, PAN, PRI, PT y Movimiento Ciudadano, cada vez será más abierto y directo a la confrontación.

Los medios de comunicación, incluidas las benditas redes sociales -criticados por el presidente AMLO por estar del lado de los conservadores-, están jugando un rol importante al informar su verdad contra la que todos los días se ejerce desde las mañaneras. Sin embargo, no hay que ser ingenuos, estos ataques y contraofensivas nada tienen que ver con el ciudadano común y corriente.

Ya no interesa que los partidos y sus líderes como los funcionarios se estén “matando” a periodicazos o en declaraciones en los medios electrónicos, no, lo que les importa es tener oportunidades de empleo y mientras esto se tenga, por ellos se pueden hacer trizas. Lo cierto es que no nos cansaremos de seguir siguiendo el curso de los acontecimientos, pese a que a los mexicanos le vale un sobreaño cacahuate que a García Luna o a Emilio Lozoya los dejen en la cárcel o gocen de cabal salud. Se está acostumbrado que son episodios que sirven como tema de conversación, pero que al final no son factor de comerse las uñas por la suerte que corran los exfuncionarios.

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