Tipifican como delito la violencia vicaria; Noé Castañón, en la mira

El martes, unas horas previas a la celebración del Día Internacional de la Mujer, el Senado de la República aprobó, como una forma de agresión a la mujer, castigar la violencia vicaria, la cual busca “proteger los derechos humanos de las mujeres y el interés superior de la niñez contra amenazas de retener, sustraer o hacer daño a hijas e hijos por parte de sus padres’.

Qué tal eso que en la máxima tribuna del país se haya dado un paso trascendental para castigar, por fin, este tema donde en hogares humildes, de clase media o alta, se dan pintorescos escenarios de agresiones físicas, separaciones de parejas y el punto medular, que, en la mayoría de los casos, abusando del tráfico de influencias, los hombres les quitan los hijos a las esposas como una señal de venganza.

En esta iniciativa se enmarca también que los agresores utilicen a sus hijos para obtener información sobre la madre. La propuesta pasará a la Cámara de Diputados para su revalidación y de ser así, la esperanza de miles de mujeres de tener de vuelta a sus hijos se convertirá en una realidad.

Sin embargo, lo más vergonzoso para este poder, es que dentro de sus filas se encuentren personajes que por años han realizado estas prácticas que lesionan los derechos humanos y el dolor máximo de una madre: quitarle los hijos. Ahí está el caso del senador por Movimiento Ciudadano, Noé Castañón Ramírez.

El mismo que no le permite a su ahora ex esposa, Mayté López, ver a sus hijos desde hace siete años y ella le debe dar pensión, aunque los menores no vivan con ella. Así de brutal, aunque suene feo decirlo, el hecho que padece esta señora por parte del legislador chiapaneco.

Así como lo lee, un político encubierto por su señor padre desde hace un par de décadas, se ha burlado no sólo de su ex pareja, sino de las mujeres en general, pues con legaloides procesos y con dinero de por medio para comprar conciencias, según ha referido su ex compañera de vida, la privó por completo para convivir con sus primogénitos.

Lamentable que dentro del Senado se haya omitido esta máxima ofensa, si se toma en cuenta que el tema fue expuesto el año pasado en la misma sede de la Cámara Alta, donde Mayté López detalló la violencia vicaria de la que fue objeto por parte del senador Noé Castañón.

A pesar de las largas e interminables ocasiones que la señora intentó hablar con el mencionado legislador, de que acudió a los medios de comunicación para denunciar el caso, de que solicitó la intervención del Ejecutivo federal y demás instancias que pudieran apoyarla, el senador se carcajeaba a los cuatro vientos, diciendo que “él no litiga en los medios y pidió que esa figura jurídica no sólo se aplique a las mujeres”.

La sesión del martes, donde por fin se tipificó como delito la violencia vicaria, se intenta corresponder a la exigencia que hicieron las mujeres en la conmemoración del Día Internacional, el cual es vencer o contrarrestar los ímpetus del sistema machista y patriarcal contra las mujeres.

La de ayer fue otra muestra del hartazgo que se tiene contra las instituciones que no han logrado erradicar la violencia de género, los atropellos en los tribunales y juzgados contra las mujeres que están indefensas ante la falta de recursos para estar en las mismas condiciones; este miércoles las calles de México se uniformaron con el grito de justicia.

El poderoso resurgimiento de un movimiento feminista debe hacer conciencia, desde ya, donde el gobierno debe trabajar para todos los sectores. Pensar y actuar sólo en favor de la política es un camino equivocado.

La visión de un gobierno humanista debe ir más allá. Las mujeres deben ser escuchadas y actuar en consecuencia. No es posible que, en lugar de dar la cara, llamar al diálogo y debatir los temas centrales que aquejan al país, se encierren, amurallados como si las mujeres fueran las más temibles del mundo.

Este ejemplo de lucha deben retomarla ahora en la Cámara de Diputados para respaldar y castigar la violencia vicaria pues sólo así se hará justicia a casos como el de Mayté y devolverle la alegría perdida por años al no poder darle un abrazo y un beso a sus hijos. Bien dicen que la justicia, aunque tarde, llega. Ojalá.

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