Partidos, en el ojo del huracán por su intento de avasallamiento

Al descubrirse las verdaderas intenciones de los grupos parlamentarios en la Cámara de Diputados, en el sentido de que querían acotarle las manos al Tribunal Electoral de la Federación, pues éste con sus decisiones ha impedido que la mayoría de los partidos políticos obtengan beneficios para sus dirigencias, se abortó la reforma que maniataría a este importante órgano dependiente del Poder Judicial Federal.

Salvo Movimiento Ciudadano, que desde un principio dijo que no le entraba, los partidos Morena, PAN, PRI, PRD, PVEM y el PT, se echaron para atrás al no alcanzar acuerdos, luego de que la ciudadanía mexicana hizo ver su inconformidad a través de las redes sociales y en los medios de comunicación, donde prácticamente le daban la espalda si cometían esta atrocidad.

Lo que pasó es un serio mensaje para los partidos que no han entendido que se deben a México, que sus posturas del todo o nada se los ha ido cobrando la ciudadanía. No han logrado darse cuenta que se meten autogoles a su credibilidad de por sí pisoteada por ellos mismos por sus decisiones personales o de un reducido grupo que busca tener o conservar el poder como si esto fuera lo último de la vida.

Los legisladores mancillan la inteligencia, lo hemos dicho, de los mexicanos al tratarlos como tontos cuando dicen que sus iniciativas y posturas políticas en nada benefician al conglomerado. El tiempo ha sacado todo a flote. Por ejemplo, negarse rotundamente a transparentar la designación de los comisionados del INAI, les traerá un golpe muy fuerte en las urnas, tras conocerse las verdaderas intenciones del partido en el poder: Impedir su funcionamiento a costa de todo.

Hombres y mujeres que nos representan en el Congreso de la Unión no han entendido que se gobierna para todos, no para unos cuantos, y que el poder se debe compartir para hacer un México fuerte, unido.

Lo que los representantes del pueblo intentaron hacer contra el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación simplemente no tiene nombre, pues por lo que se ha luchado por años y que hoy en día se ha ido logrando, es precisamente, erradicar y echar abajo esas arbitrariedades que impulsan los “poderosos, los que trafican influencias”. 

A qué nos referimos, pues nada menos que a la iniciativa que en septiembre del año pasado Morena presentó para impedir a la Suprema Corte invalidar o interpretar partes de la Constitución, una función que es inherente a la labor del Poder Judicial. Por tratarse de una reforma constitucional, requería de una mayoría cualificada y daba la casualidad que hasta el miércoles todos estaban de acuerdo

Los magistrados, contemplaba la propuesta, es que supuestamente los impartidores de justicia se han extralimitado en sus facultades de interpretación de las leyes, invadiendo el ámbito de competencia del poder Legislativo, aducen los legisladores. Lo que decíamos, a las dirigencias no les ha gustado que el Tribunal Electoral, ante denuncias presentadas por los miembros de los propios partidos, frustre actos irregulares para conveniencia de las dirigencias partidistas.

El más reciente es el acto que propuso el Tribunal de anular un acuerdo del Congreso Nacional de Morena que permitía a Mario Delgado, presidente del partido, prolongar también su dirigencia.

Es decir, con la reforma se le impedía al TEPJF ejercer su función y que ésta las pueda resolver el Legislativo, claro, a conveniencia, como la de dictar medidas afirmativas para garantizar el acceso de grupos vulnerables a puestos de poder, o que las modificaciones legales expedidas y aprobadas por el Poder legislativo no podrían ya ser modificadas o alteradas. Es decir, ya no podrá intervenir el Tribunal porque ya no habría oportunidad de que la parte afectada intentara “pedir auxilio”.

Lo que en realidad se intentaba hacer es casi limitar a un trabajo burocrático la labor de los magistrados y jueces, para atender casos y temas como candidaturas, abogar por personas con discapacidad, aspirantes que se arropan como indígenas, violando los derechos de éstos, como fue el caso en Chiapas de Fabiola Ricci Diestel, que prácticamente arrebató la candidatura indígena, ya que ella no pertenece a ningún pueblo originario.

También están los casos de que no se respeta la paridad de género y que ha corregido el Tribunal, como el reciente registrado en el INE donde determinó que fuera una mujer la que tomara la batuta, hecho que hasta la fecha tiene encabritado a Morena.

Además, no podría intervenir en las decisiones que tomaran los congresos de los estados, es decir, sentar jurisprudencia sobre hechos inusuales quedaría a la deriva, sin respeto.

Si lo que querían era no rendir cuentas a ninguna autoridad pues qué mal porque el castigo se verá en las urnas en las elecciones de 2024. Hoy, por lo pronto, los partidos están en el ojo del huracán por su intento de avasallamiento contra el Poder Judicial.

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