Juan Sabines, un tipo abominable para los chiapanecos asentados en Los Chimalapas

Juan Sabines Guerrero, ex gobernador de Chiapas, se le viene la noche encima por el caso de la pérdida del territorio chiapaneco a manos de los oaxaqueños, por sus neófitas jugadas políticas que intentó hacer durante su gestión, para crear, porque así lo decidió en una de sus rondas de bohemia, el municipio de Belisario Domínguez.

Así como lo ve, el histórico problema que generó Sabines Guerrero y a su camarilla de delincuentes, es ya un episodio que estará en la historia de Chiapas con letras de oro, como le gusta al ególatra del ex mandatario y que más o menos dirá así: “He aquí el problema que detonó el 23 de noviembre de 2011, cuando el gobierno de Juan Sabines Guerrero, el destructor del sureste, creó el municipio de Belisario Domínguez, dentro de 84 mil hectáreas de Los Chimalapas, que por orden judicial desapareció oficialmente”.

El todavía Cónsul de Orlando Florida, en los Estados Unidos, no podrá dormir en paz no por lo que hizo, sino porque existe una gran probabilidad que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de dar el fallo en favor de los oaxaqueños en cientos de hectáreas que limitan a Chiapas y Oaxaca en la zona de Los Chimalapas, hecho que ya validó aplicar el Congreso de dicha entidad vecina, acarree violencia, mucha violencia.

El horno no está para bollos y ahora la Secretaría de Gobierno, con Victoria Cecilia Flores Pérez a la cabeza, no saben cómo parar el vendaval que se avecina, pues los comuneros de la zona se han envalentonado para decir que con el fallo le quitarán a la fuerza las tierras a los chiapanecos, y éstos, hasta donde se sabe, ya están preparados para defender, lo que dicen, les ha costado toda una vida.

En algunas entrevistas que han dado a los medios de comunicación, los chiapanecos dijeron que están dispuestos a todo con tal de salvar su patrimonio, pero, además, lamentan la hora en que un tipo de la calaña de Sabines les haya venido a trastornar sus sueños.

No se sabe qué pasará, pero lo que es cierto es que ya hasta se han organizado para montar guardias ante una posible presencia de personas que habitan los límites de ambas entidades, y no precisamente para irlos a saludar.

Apenas el fin de semana pasado, el Congreso de Oaxaca encendió las alarmas al aprobar una modificación a su Constitución, que “busca poner fin” al conflicto territorial de los pueblos oaxaqueños y chiapanecos, con la devolución de 162 mil hectáreas que se ubican en la zona conocida como Sierra Atravesada.

De las 594 mil hectáreas que comprende la región selvática de Los Chimalapas, el Congreso del Estado de Oaxaca aprobó la recuperación de más de 100 mil hectáreas, para afianzarse con 580 mil, lo que representa el 97.64 por ciento del total del territorio en disputa.

Qué significa ello, pues que con la reasignación que se hace, la entidad chiapaneca pasó a tener aproximadamente de 176 mil hectáreas solamente 14 mil hectáreas, es decir, el 2.35 por ciento.

La declaratoria de límites territoriales la hizo el congreso oaxaqueño para dar cumplimiento a lo que dictaminó la SCJN. Ahora falta ver qué postura asume la LXVIII Legislatura de Chiapas y el propio gobierno estatal, y qué explicación darán sobre la situación en que queda la posesión de las tierras.

Lo que se supone que debe pasar es que el territorio disputado pasará a formar parte de Oaxaca. Sin embargo, los campesinos y productores de la zona creen que este fallo les da derecho a quitarle las tierras a los chiapanecos.

Es una situación tan delicada que al ex gobernador le tiene sin cuidado, pues a pesar de que no se ha expresado para aclarar la pifia que cometió, a la que muchos aducen a que se debió a que siempre andaba “volando bajo” y por ello no consideró los alcances de sus alocadas ideas, no le preocupa ni le ocupa lo que llegue a pasar.

Quizás debe decir que es un conflicto territorial de hace muchos años, pero creemos que a los chiapanecos les vale que se haya llevado miles de millones de pesos, producto de los abusos de su gobierno, lo que si no le perdonarían es que, si la violencia se desencadena y hay víctimas fatales, sobre su conciencia caerá este desaguisado, y la verdad, que nadie quisiera estar en sus zapatos.

Dudamos que pueda dormir tranquilo, pero, independientemente de ello, los chiapanecos asentados en la zona de Los Chimalapas, júrenlo, lo deben tener ya como un tipo abominable.

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