Con Morena, las formas y el fondo, copia fiel del PRI
Los políticos metidos a legisladores o al revés, los diputados que se creen expertos en el arte de la política, cada día que pasa decepcionan a los mexicanos al aprobar en lo oscurito, en horas de la madrugada y con toda la mala leche, iniciativas que tal parece en lugar de beneficiar al pueblo le provocan puñaladas de muerte.
Lo que la ciudadanía reclama no es justamente que se realicen sesiones legislativas a cualquier hora del día, lo que no entiende es que éstas sean al vapor, sin consensos, sin debatir, y lo peor, sin darle a conocer a los mexicanos de qué se trata el asunto.
Si nos fuéramos a la hemeroteca encontraríamos miles de casos, pero al final, ¿qué caso tiene, ¿cuál es el fondo? Y la respuesta siempre serán las ventajas políticas para quien ostenta el poder, para beneficiar a amigos, a familiares. Lamentablemente esta forma de hacer las cosas no ha cambiado y estaríamos como el loro repitiendo lo mismo de siempre.
Por eso el cuestionamiento de que, a pesar del paso del tiempo, de que nos tardamos más de ocho décadas en aprender que lo que el Partido Revolucionario Institucional hizo fue malo para el país porque prevaleció la corrupción, eso no se ha desterrado, al contrario, se replica.
Si bien construyó instituciones que se fortalecieron, hoy éstas las están derrumbando porque la forma de pensar y de gobernar no es la misma. Todos merecen respeto, pero los gobernantes de todos los colores han hecho lo que han querido, aunque después se arrepientan o esté señalados con el dedo por millones de mexicanos como unos clásicos hombres de la corrupción.
Ojo, decimos del sexo masculino porque la “revolución” femenina apenas empezó a mostrar músculo en la última década en puestos de relevancia como los gobiernos de los estados o en la Suprema Corte de Justicia de la Nación o en el Instituto Nacional Electoral.
Por cierto, del 4 de abril para esta fecha no hay un avasallamiento contra la nueva titular electoral, Guadalupe Taddei, y por lo tanto, se comprueba lo que tantos medios de comunicación ensalzaban como una afrenta directa que se tenía contra Lorenzo Córdova Vianello desde Palacio Nacional.
Decíamos que los mexicanos tenemos y merecemos los gobiernos por los que votamos. Nadie, por ejemplo, pensó que el triunfo de Vicente Fox y de Felipe Calderón fuera a hacer tan efímero. La apuesta a un cambio de gobierno no resultó como se esperaba y de nueva cuenta regresó el priismo con Enrique Peña quien fue borrado de tajo tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, cómo van las cosas, seguramente el triunfo será de nueva cuenta de Morena, por el impulso y trayectoria de izquierda que trae desde siempre el ahora presiente AMLO. Sin embargo, y por ello la referencia inicial de que no se entiende porqué Morena insiste en no transparentar cada una de sus acciones.
¿A quién se protege con la nueva Ley Minera que se acaba de aprobar la madrugada del viernes en el seno de la Cámara de Diputados? Se dice que es para endurecer concesiones. Si es así, qué bien. Lo que los ciudadanos no acaban de entender es porqué unas horas previas a la discusión de la iniciativa, el grupo parlamentario de Morena decidió presentar otro documento, con directrices que los partidos opositores ni los mismos satélites del guinda conocieron en su contenido.
Que si ahora serán 80 años las concesiones para explotación de minas, que se cancelará la suspensión del derecho de obra, si las mineras no cuentan con un minero responsable que vigile la seguridad de las minas. Lo que haya sido, que más temprano que tarde se conocerá, tuvo que haber sido para darle protección a los trabajadores que se parten el lomo en jornadas maratónicas, sin prestaciones a la ley para los que trabajan gran parte de su vida bajo tierra, dentro de cerros que son explotados para obtener de ellos los minerales y alguno que otro producto que da status a la gente.
Nada más halagüeño sería que la nueva ley vele porque el trabajador de pico, cincel y pala, tenga derecho a una vivienda, al pago de vacaciones, de utilidades, al Seguro Social, a labrarse un camino digno para una vejez digna. No hay que estar encubriendo a los políticos o empresarios dueños de las minas, no, al contrario, habría que exhibir qué clase de apoyos tienen los trabajadores.
El punto central es que no se trata de aprobar por aprobar iniciativas que a la larga presentan más peros que beneficios, sino de transparentar, en los hechos, el papel que juegan los diputados de todos los partidos, principalmente, en este caso, de Morena, el partido en el poder, que por lo que se ha visto, si no puede, arrebata. En fin, esperemos que no nos equivoquemos en las apreciaciones de la vox populi.










