La del edil Utrilla y el auditor José Uriel, una amistad que vale 36 mdp

Por más que intentamos entender el comportamiento del auditor de Chiapas, José Uriel Estrada Martínez, nomás no se llega a comprender, y lo decimos porque a pesar de que se ha documentado que tiene componendas con algunos alcaldes en eso que llama “rendición de cuentas”, pues no deja de mostrar su clara y abierta relación con quienes han sido sindicados de millonario desfalco a las arcas de la hacienda pública.

Pareciera que fuera un disco rayado, de los de antaño, por repetir y repetir los casos de corrupción que se ventilan en los medios de comunicación y redes sociales, pero no, el titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE) no tiene el menor empacho en verle la cara a los ciudadanos que han denunciado cómo presidentes municipales como el de Yajalón, Juan Manuel Utrilla Constantino, continúan como práctica común, cometiendo fraudes que ya oscilan en casi 40 millones de pesos sin que sea motivo de una investigación penal.

Al funcionario estatal esto no le preocupa ni le ocupa, pues en lugar de ocuparse en exigir que se transparenten las acciones gubernamentales de los municipios, tiene el descaro de mandarle el mensaje a los ciudadanos: “Miren, estoy con el alcalde de Yajalón, quien a pesar de ser un corruptazo, es mi cuate y no pisará la cárcel porque yo me encargaré de que le cuadren las cuentas”.

A este tipo de canalladas se le llama “corrupción a la máxima potencia”. Es más, se necesita tener poca ma…nera de vivir para difundir una serie de imágenes, donde se resalta la “gran amistad” que hay entre José Uriel y Juan Manuel.

Ambos mequetrefes que toman por asalto sus puestos presumen en redes sociales sus fotografías bajo el pretexto de haber llevado a cabo una reunión de trabajo con ayuntamientos para el fortalecimiento de los órganos de control internos. Una farsa porque este tipo de eventos deben ser de capacitación, en lugares donde estén los verdaderos técnicos expertos que hacen la chamba de una verdadera fiscalización, que después, lamentablemente, se cambian los peritajes a conveniencia del auditor.

No lo decimos al aire, está comprobado en los hechos. No ha habido un solo edil corrupto sancionado. A la fecha no existe presidente municipal que a pesar de que les han exhibido sus millonarias inconsistencias e incluso sus obras fantasmas, haya sido reportado por la ASE ante la LXVIII Legislatura o la Fiscalía General del Estado.

La fotografía con la que exhiben su compadrazgo, su afinidad a las transas, es evidente una falta de respeto que no merecen ni los chiapanecos por parte de un auditor mentiroso por lo que dice y por lo que hace, y de un alcalde que ha sido señalado de enriquecimiento ilícito, de tener nexos con el crimen organizado y a quien no le cuadran las cuentas ante la ASE, pero que ello los tiene sin cuidado.

Estos dos sujetos nos demuestran que les vale un comino lo que la gente diga u opine. Seguramente sus millones de pesos que tienen en su poder debe estar en algún banco con prestanombres o quizás esté en alguna fosa que haya mandado a construir en la parte trasera de alguna de sus residencias o en el extremo de las circunstancias, en alguna cisterna, como ya en alguna ocasión un ex funcionario fue cachado que tenía pilotes de fajos de dinero en un tanque de agua de su casa.

La cantaleta de señalar la confabulación entre el alcalde de Yajalón y el auditor del estado, disfrazando a los ojos del mundo que hay una buena relación en la fiscalización de los recursos, no es propia de este medio. Al contrario, es tanta la sinvergüenzada que han aprendido, como los protagonistas de televisión o de las grandes series que se difunden en plataformas digitales, que son buen actores. ¿Acaso más de 36 millones de pesos no lo valen?

Cantidad de dinero que el alcalde no comprobó, de acuerdo a la propia Auditoría Superior del Estado que determinó en diversos informes forman parte de las 39 observaciones promovidas contra el “simpático” edil en las Cuentas Públicas del 2019, 2020 y 2021.

Sólo son estos tres años, falta reseñar lo que va del 2022. Lamentablemente al edil le vale un cacahuate burlarse de sus gobernados, más cuando estos son gente trabajadora, humilde, que confía en sus autoridades para que les haga obra pública, como carreteras en buen estado. Pero no, en los reportes se evidencia como se notifican como concluidas obras que no existen o están mal hechas o no se han terminado.

La burla no tiene madre y más si quien se encarga de verificar que se cumpla la normatividad no procede conforme a la ley. Creen que el tiempo borrará de la mente de la ciudadanía este tipo de atropellos.

Que presuman que van a seguir trabajando por la transparencia también es una bofetada para la LXVIII Legislatura local que a través de su Comisión de Vigilancia se vuelve cómplice de los atropellos de estos dos sujetos. Lo que la gente ha develado en su proceder, en sus denuncias, en las urnas, es que el poder no es para siempre y por tanto, ya habrá alguna autoridad que se encargue de transparentar el manejo de los recursos públicos.

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