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Editorial

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Vox populi: Alcalde de Yajalón, cómplice en delito de abuso sexual en kínder

La multitudinaria marcha que el pueblo de Yajalón hizo el fin de semana, denunciando justicia por el abuso sexual del que presuntamente fue objeto una niña de escasos cuatro años de edad del jardín “Justo Sierra”, no sólo demuestra el hartazgo que la sociedad tiene contra sus autoridades municipales, sino que, además, el viacrucis que le han hecho pasar a la madre de la pequeña, evidencia que en este caso hay tráfico de influencias, impunidad, y principalmente, la confirmación de un acto de bajeza consumado.

Lo que no se había visto nunca antes en este municipio ni aun cuando fue ejecutado a tiros el periodista Mario Gómez hace casi cinco años, en septiembre de 2018, se registró en la marcha que no dejó lugar a dudas de que el pueblo no se equivoca. Fueron cientos los que se solidarizaron con la joven madre Miriam Leticia Cruz López, quien, como los pordioseros, tocó puertas para que una autoridad médica, legista y ministerial, le atendiera para corroborar lo que sin lugar a dudas era un abuso sexual en contra de su pequeña.

La afligida mamá visitó las autoridades de Yajalón, pero como no la pudieron atender ahí, se fue a Palenque, y el rechazo volvió a ser la respuesta, por lo que tuvo que hacer público su denuncia hace apenas una semana del hecho delictivo que se registró el 16 de mayo.

Con miedo, relata a detalle lo acontecido; la trajeron como marioneta de aquí para allá, y por fin logra que su denuncia se haya abierto a través del número de expediente 0022-10909-18/2023. A pesar de que ya se instauró la carpeta de investigación, la señora Cruz López clama al presidente de México y al gobierno de Chiapas, que se aboquen a investigar y dar con el responsable del abuso sexual.

La situación vaya que se torna delicada, pues si en un principio, durante la primera protesta celebrada a inicios de la semana pasada frente al kínder, se acusó al alcalde de Yajalón, Juan Manuel Utrilla Constantino, de intervenir para pedir impunidad contra el presunto agresor, por lo que las autoridades de justicia de la Fiscalía General del Estado en la zona pusieron trabas para recibir la denuncia por “motivos” inaceptables.

Esta actitud, a simple vista, cae por su propio peso, pues a pesar de que la madre del infante ha encabezado las protestas, confesó al Diario de Chiapas tener miedo por su integridad física y de la de su familia, ya que a raíz de la denuncia, ha recibido amenazas de muerte.

El solo hecho de que las autoridades se nieguen a colaborar para iniciar las investigaciones demuestra que un pez gordo está coludido en este embrollo. Citar desde un inicio que el alcalde tiene metidas las manos, da a entender que el poder de este sujeto es de cuidado, no porque ejerza la función de presidente municipal, sino porque en el pueblo es vox populi que Utrilla Constantino está metido en negocios de dudosa procedencia.

Cierto es que ha sabido embaucar a las autoridades de alto rango en el gabinete estatal para tenerlos de su lado. Ahí está el “compadrazgo” que tiene con el auditor Uriel Estrada Martínez, con quien presume fotos juntos y de quien se expresa como el ser “buenos amigos”, todo con tal de que los recursos de las cuentas públicas, cuadren, o el engaño que hizo al mandatario estatal de hacerle creer que Yajalón es de los mejores municipios del estado y ante ello hacerse “merecedor” de un reconocimiento.

El meollo del asunto, para variar, es que la maestra del kínder “Justo Sierra”, es familiar del jefe de Seguridad y cuñado del presidente municipal Utrilla Constantino, conocido como “El Chorizo”, a quien más de una ocasión ha sido señalado por proteger a delincuentes.

Lo anterior no lo dijo la señora afectada por seguridad, pero los gritos de consigna que puntualizaron los manifestantes en la mega marcha del fin de semana, evidencian que el alcalde tiene metidas no sólo las manos, sino todo el cuerpo.

La complicidad raya a flor de piel en este asunto. Si no vean las circunstancias que rodean el caso: nunca la atendieron como debía; ningún médico del sector público ni privado le extendió el certificado sobre las condiciones de la niña, ni el mismo médico legista de la Fiscalía; y como colofón, la escuela no entregó las grabaciones,

De hecho, solicitaron con insistencia, los videos, pero se las negaron para ocultar el agravio. En el municipio saben que quien se decide enfrentar al edil está cavando su “tumba”

Cuando presentó la denuncia “cambiaron todo, la versión de lo que me habían dicho y la opinión de que un adulto había intervenido, nada de eso se incluyó en el documento final”, afirmó la señora Miriam Leticia, quien ahora no sólo lucha por exigir justicia para su nena, sino que se tiene que cuidar de las amenazas que le han hecho llegar las mentes perversas de Yajalón, que por lo que se deduce, ya se sabe quién está atrás de esta transgresión a la ley.

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