Urge contratar a alcaldesa de Tijuana como asesora para combatir la inseguridad

En México, mientras la política está en todo lo que da, con los aspirantes a la candidatura reinventándose para agradar al pueblo mexicano y ser considerados candidatos a la presidencia de la República por el partido Morena, o mejor dicho, rectificamos, coordinadores de la Cuarta Transformación, en el norte del país una alcaldesa del mismo partido, evidencia los estragos que está padeciendo Mexicali con la presencia del crimen organizado.

Tanta es la violencia e inseguridad que, para cuidarse, la alcaldesa de Tijuana, Monserrat Caballero Ramírez, ha decidido acogerse a la protección de la Guardia Nacional, que accedió irse a dormir, por lo menos, al cuartel miliciano debido a las amenazas de muerte de la que ha sido objeto.

Es increíble que esto esté pasando en nuestro querido México. Quién iba a pensar hace dos décadas, por decir lo menos, que la situación de indefensión en la que se encuentra el pueblo mexicano se evidenciaría hasta en las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Quizás nadie ponga peros por la decisión que ha tomado la alcaldesa, pues al fin de cuentas su vida está en peligro y la de sus descendientes, ya que, en caso de algún suceso inesperado, éste podría tener consecuencias letales. Hay que recordar que ella dice tener un hijo y por ello se resguarda.

Las preguntas del millón de pesos, entonces serían, ¿quién protege a los mexicanos que todos los días no encuentran un lugar seguro ante esta oleada violenta? ¿Quién nos cuida no sólo de lo que acontece con la delincuencia organizada, sino con la ola de hechos en el fuero común como los asaltos a mano armada, atracos en casas habitación, en la salida de los mercados, caminando por la calle, a la salida de las instituciones bancarias?

Ni un cuartel militar ni nadie tendría la capacidad para dar seguridad a la integridad física de las personas. Si la alcaldesa de Mexicali dice que es la mujer que ha hecho frente al crimen organizado y con éxito, pues contabiliza que más de 785 generadores de violencia han sido detenidos, 56 de ellos de alto impacto o considerados “peces gordos”, y por ello, cree, ha recibido las amenazas de muerte, entonces que le dé la receta al gobierno federal para que haga su chamba y no continué con las lamentaciones de que la violencia ha crecido y no se ha podido combatir por la herencia del pasado.

El éxito de la funcionaria municipal reditúa en que no está inmiscuida en la red de corrupción, por lo menos eso es lo que ha manifestado y sin pudor ni vergüenza, ha dicho que se acoge a lo que la militar le propuso a quedar tirada por ahí, baleada.

El presidente de México no solo avaló esta medida, sino que ordenó que se le asignaran elementos federales para garantizar su vida. Una intervención muy oportuna y lógica pues como se dice popularmente es mejor prevenir que lamentar y esto de las vidas humanas no es un juego.

La presidenta municipal contabiliza tres administraciones que no hicieron nada y que ella ya rebasó en resultados contra la delincuencia organizada. Por ello cuando decimos que debe cooperar y presentar su estrategia para que el gobierno de México pueda dar una contra los grupos delincuenciales que se “están cociendo a tiros al pueblo mexicano” es una alternativa que urge.

Dice la autoridad mexicana que las muertes que se registran día a día por los enfrentamientos que se producen en el territorio nacional son producto de las luchas de poder entre criminales, y por ello las cifras de muertes aumentan cada día. Lo que significa que mientras se maten entre ellos no hay problema.

Además, el gobierno federal ha dejado en claro que lo que ha enfrentado es combatir las causas para que los jóvenes, principales integrantes de los cárteles, dejen ese “trabajo”, pero no ha funcionado la estrategia pues a un año y medio de terminar esta administración ya rebasó en números el registro de muertes dolosas a las registradas en los gobiernos de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Vicente Fox.

Esto quiere decir que algo está pasando, pues han sido cuatro años y meses que se han tenido para que la política contra la inseguridad, si bien no se ha combatido con eficacia, por lo menos que se mantuviera en las mismas estadísticas.

Qué bueno hubiese sido que la milicia le haya brindado protección a la veintena de alcaldes que han sido eliminados de esta tierra en la presente administración. Entendemos que no todos jugaron el mismo rol, pero alguno de ellos hoy debería estar vivo si hubiera sido apoyado por las máximas autoridades militares. Por lo pronto, la alcaldesa Monserrat nos da un ejemplo de que cuando se quiere se puede

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