¡No me ayudes compadre!
El ex presidente de México, Vicente Fox Quesada, ahora sí que se voló la barda cuando dice que si llegara a ganar la candidata de la oposición la presidencia de la República le regresen la pensión a los ex mandatarios que les fue quitada por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Una declaración que por muy válida que sea para los intereses del ex trabajador de la empresa refresquera más grande del mundo, no le ayuda en nada a las aspiraciones de quienes sea la representante o el representante del frente Va por México rumbo a las lecciones del 2024.
Generalizamos en el tema, aunque él se refiere a Xóchitl Gálvez, quien lleva una cómoda ventaja sobre sus propios compañeros y compañeras aspirantes de la oposición, rumbo a la candidatura para enfrentar a quien resulte el triunfador del grupo en el poder, representado por Morena a la cabeza.
Seguramente Vicente Fox no podría sobrevivir con la pensión Bienestar que por cierto cobra el presidente AMLO, lo que ya suma a los 200 pesos que trae en la cartera que presumió desde el inicio de su gobierno, y que el propio mandatario se ha empeñado en presumir en las mañaneras.
Sin embargo, esto es parte de su imagen austera de su persona, pues los más de 150 mil pesos que recibe de sueldo como jefe de la nación son intocables y los tiene muy bien guardados su esposa, ya que al inquilino de Palacio Nacional el erario público le solventa todos los servicios de agua, luz, coches, comida, techo, teléfono, internet, servicios de salud y todo lo que usted mande y diga.
Esto, claro está, no es reprochable si el que nos gobierna tiene la misión de garantizar una administración que sea próspera y donde reine la paz y la gobernabilidad. En el decir con el hacer está la diferencia, pero acá es justamente donde el pueblo mexicano tiene su propia postura, pues para lo que para unos es blanco para otros es negro.
Es realidad que suena muy grosero que un expresidente se comporte de esta manera, pues tiene sus negocios en la venta de la mariguana versión tratamientos médicos, y sus ahorros deben estar muy bien cimentados durante los seis años que gobernó a los mexicanos.
Además, propone que se quiten los programas sociales y que se pongan a trabajar quienes la reciben, pues pareciera que no sabe lo que dice o la edad también ya le está afectando en la forma en que hace declaraciones, pues si exige que se cancelen entonces no comulga con la postura de la senadora Xóchitl, hoy llamada por el presidente como la “Señora x”, para seguir atacándola, quien ha reafirmado que no sólo continuaría con los programas asistenciales para la población, sino que les dotaría de apoyos para que emprendan proyectos por cuenta propia.
Si el ex mandatario está urgido de “paga”, como dicen los chiapanecos, pues que se ponga a trabajar como quiere que lo hagan millones de connacionales que reciben pensiones, becas o apoyos diversos, según su condición económica y status social.
Fox asegura que los “presidentes deben tener tranquilidad, los expresidentes igual, sucede en todo el mundo. No hay que mandarlos a la hoguera porque se portan mal”. Puede que tenga razón, pero lo que el Estado les otorgaba como una recompensa a su labor, era una grosería que ofendía al pueblo mexicano que día a día, llueve, truene o relampagueé, tienen que salir a buscar el bocado para sus hijos.
A estas alturas de la contienda electoral, donde las partes involucradas se dan hasta con la cubeta, que salga la “petición” de Fox de que lo ayuden, es una mentada que le da la razón al mandatario mexicano, López Obrador, en el sentido de que los del pasado “son una bola de ladrones que sólo ven sus intereses personales”.
En resumidas cuentas, el ex presidente “sacó el cobre”, pues mejor se hubiese quedado callado, no que ese tipo de declaraciones públicas le harán mucho daño a una mujer como Xóchitl Gálvez que ha sabido en poco tiempo levantar los momios de una candidatura “conservadora” que prácticamente estaba en la lona.
Ahora falta ver qué dice la aspirante que lleva la delantera en las encuestas y seguramente, muy a su pesar de que haya sido su jefe, le dirá que ella no comparte su opinión y que se ponga a trabajar, pues la política de desarrollo debe ser para todos y todas, en igualdad de circunstancias, ya que de no hacerlo estaría cavando su tumba y ahora sí que ni la Presidencia de la República ni la jefatura de la Ciudad de México tendría oportunidad de llegar.
Como dice el refrán popular, “no me ayudes compadre”, diría Xóchitl al conocer la postura de Fox y, la verdad, “ni cómo ayudarle”.










