La polémica “evangelizadora” de los libros de texto, ¿infundada o seremos un país de mexicanos agachones?

Si hay polémica o controversia quiere decir que las cosas no están bien. Algo está pasando y no quisiéramos saber que lo que se cuestiona tiene mucho fondo de verdad. Una cosa, como dice el sabio, es que traten de adoctrinarte mediante fregadazos, y otra donde la ideología de un gobierno se plasme y se selle, paulatinamente, en las páginas de los libros de texto de educación básica.

Por lo menos esta teoría es la que está abarrotando las mesas de tertulia, de analistas en la materia y en las benditas redes sociales. Sin embargo, de este lado hablamos de oídas, pues no se tiene el material a la mano que señale o cuestione que los mencionados cuadernos contengan contenidos por llamarlos más explícitamente “evangelizadores”.

Sin embargo, en los análisis cascada que se han hecho, tras conocerse algunos generales que contienen los libros, se evidencia que el gobierno intenta manipular el contenido editorial como se critica en el libro “Ética, naturaleza y sociedades”, de primero de secundaria, el cual, afirman los expertos en la materia, contiene sesgos ideológicos y políticos.

Una muestra de lo delicado es el tema de los contenidos que en una parte se muestra que la aspirante presidencial Claudia Sheinbaum por Morena, involucrada en la tragedia del Colegio Rébsamen, durante el temblor de 2017, entonces de la delegada de Tláhuac, la exoneran de su responsabilidad en cuanto a la extensión de permisos para la operatividad de dicha escuela.

“En la página 151 y 152 se refieren a la hoy aspirante a la Presidencia. Se registra que el 2 de febrero de 2023, Sheinbaum “ofreció una disculpa pública a los familiares afectados por el desplome del colegio Rébsamen”. La citan cuando dijo que “la explicación de lo sucedido es producto de la negligencia y la corrupción de particulares y autoridades que hoy enfrentan a la justicia”.

Información que no viene al caso, pero que está plasmada en las páginas de estas reseñas modificadas con una dosis de controversia como lo refleja la investigadora Alma Maldonado quien cita que tiene “información de baja calidad en los contenidos científicos, con deficiencias de diseño gráfico, con reiteraciones a mitos y leyendas y con sesgos ideológicos y políticos”.

El libro referido cuenta con 20 temas de Geografía, 23 de Historia y 8 de Formación Cívica y Ética. Prevalecen materiales sobre poblaciones afromexicanas, indígenas, los sismos, las luchas territoriales, los movimientos poblacionales, la pluriculturalidad, los saberes ancestrales, el maíz, el racismo, el clasismo y la desigualdad; así como el modelo de Bienestar Social y el buen vivir como una “visión contrahegemónica latinoamericana”.

Ante los cuestionamientos, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que si los libros referidos enseñan el credo de la Cuarta Transformación pues eso “está rebien” y dicho eso, descalifica los señalamientos pues aduce que forman parte de una campaña de desprestigio, ya que el contenido no tiene porqué ser tomado a mal por las familias mexicanas, ya que éste fue realizado por pedagogos, maestros y especialistas.

Lo hemos remarcado con insistencia, la polarización de la política ha rebasado los límites de la cordialidad. De un lado como del otro, unos defendiendo el avasallamiento y otros intentando imponer sus reglas, han hecho que el camino a tomar para llegar a la otra orilla simplemente esté, literalmente hablando, lleno de piedras, baches y drenajes colapsados, como los que abundan en las colonias populares de las grandes ciudades.

Hoy, como en otras ocasiones en esta administración federal, se ha cuestionado que el contenido, la impresión, los diseños y la distribución de los libros de texto gratuitos no corresponde a la normatividad establecida por la propia Secretaría de educación Pública. El hecho ya ha tenido repercusiones debido a que se impugnó el reparto hasta en tanto especialistas verifiquen el contenido de los libros escolares.

Un juez aceptó y dictaminó que se suspendiera el envío a las entidades de los libros. El problema es que la propia autoridad federal desacató la orden y contra la orden judicial, los camiones de la SEP están recorriendo todos los rincones del país, entregando a resguardo el material para que sean repartidos a partir del 28 de agosto, fecha en que inicia el nuevo ciclo escolar.

Lo que es cierto es que los libros de textos que utilizan los niños y adolescentes de México tienen que mejorarse, adaptarse a la nueva era digital que estamos viviendo, pero por ningún motivo intentar homogeneizar el pensamiento de alguna corriente ideológica.  Si este es el fondo para las futuras generaciones que equivocados estamos, pues estaremos destinados a ser un país de mexicanos agachones, que tendrán que obedecer y seguir las reglas que diga el supremo gobierno.

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