Con Aquiles Espinosa García, Secretaría de Transportes, institución sin presente ni futuro
Los transportistas se preguntaron el lunes dónde andará Aquiles Espinosa García, que ni se asomó o mandó a algún representante para atender el problema del sector que se registra con los elementos adheridos a la CIOC, que tomaron las entradas al municipio de Copainalá, en protesta a la retención de unidades de la agrupación y que la autoridad argumenta que son “piratas” las que ofrecen el servicio en aquella zona.
Lo que sea, la verdad es que desde hace cinco años que la Secretaría de Transporte, convertida en Secretaría de Movilidad y Transporte no tiene “pies ni cabeza”, por aquello de que al funcionario estatal le ocupa y preocupa estar metido en la “grilla” para alcanzar por Morena la presidencia municipal en 2024.
No es lo mismo estar al frente de su encomienda, atendiendo los reclamos del sector trasportista, que acompañando al alcalde de Tuxtla Gutiérrez a la inauguración del primer programa social que se realiza desde el primero de agosto en el Parque Central, luego del cierre temporal de las festividades del Parque de la Marimba por la rehabilitación de este último inmueble.
Tampoco le interesa resolver el problema que aqueja a los concesionarios de Berriozábal, con varios días de paro, afectando a cientos de usuarios que tienen que tomar las unidades para trasladarse a la capital chiapaneca u otros lugares de la zona Metropolitana, porque prefiere estar corriendo trabajadores con 30 y 20 años de servicio, sólo porque a estas dos personas se les ocurrió apoyar la candidatura del morenista Adán Augusto López Hernández.
A Aquiles Espinosa tampoco le interesa los problemas que se presentan en las rutas de la capital chiapaneca, pues a él lo que lo tiene entusiasmado es coordinar la repartición de su publicidad electoral a las casas del municipio de Tuxtla, pues los tiempos se acortan y lo prioritario para el secretario de Movilidad y Transporte es cómo se abre camino para ser presidente municipal de la capital chiapaneca.
“Esas actividades de primer orden” son la prioridad de un servidor público que ha traicionado la confianza del gobernador Rutilio Escandón Cadenas, quien, en reiteradas ocasiones, a través de las reuniones de Gabinete que sostiene cada quince días en Palacio de Gobierno, ha reiterado y casi suplicado a sus funcionarios que no se entretengan ni pierdan el tiempo en actos que no sean de su incumbencia.
Como el caso reciente de Copainalá, donde la violencia salió a resurgir, a Espinosa García eso le tiene sin cuidado. No ha mostrado un signo de preocupación que se hayan quemado unidades públicas y que el caos y la violencia puso en jaque a la ciudadanía.
Tampoco es partidario de que haya mesas de trabajo para evaluar los temas que se presentan como un punto de partida para conflictos que pudieran desembocar en tragedia. La del lunes en Copainalá pudo haber sido una de ellas, pero lo más grave, es que el problema está más álgido, tanto que los propios concesionarios o conductores se encuentren armados y protagonicen una gresca de proporciones mayores.
El caso no es menor y la responsabilidad de un final trágico está presente si el aspirante a gobernar Tuxtla, no, perdón, si el secretario de Movilidad se ocupara en resolver los problemas legales que le atañen para que una asociación o cooperativa de transportistas funcione como debe ser.
El problema entre la CIOAC y los concesionarios aglutinados en la Coalición de Transportistas Zoque tiene solución si el funcionario mostrara disponibilidad para ejercer su chamba como es debido.
Tener funcionarios de primer nivel con capacidad de cuarta o sin ganas de responder a la confianza del mandatario, es igual a nada y si esa es su postura de Aquiles, mejor que dé un paso al costado y que deje el puesto para alguien que en verdad tenga amor por su estado. Sería lo mejor para que se abocara de tiempo completo a ser el edil y no están “chupando” los recursos de la Secretaría para su beneficio personal.
Si desde un inicio el secretario de Movilidad y transporte sabía que era un craso error dar entrada a una solicitud de concesión a la CIOAC y en tanto se resolviera su legalidad, dejarlos operar, para alimentar esperanzas banales, entonces que resuelva el problema y que no se esconda.
Ahora que si surgen los testimonios públicos, como el lunes se dejó entrever, de que la organización social dará a conocer los “moches” que ofreció y que les recibieron para que los dejaran trabajar, ese es otro cantar que tendría que resolverse con aplicar la justicia, pero no pasará nada. Ese es el sello en la Secretaría de Movilidad y Transporte, convertida en un desgarriate, en una institución sin valor, sin presente ni futuro.










